“Los hijos de la noche”
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“Los hijos de la noche”

Los interesados en hacer conocer la reaparición de esta comparsa, a los 65 años de su creación, saben de su gran contenido social, ya que es una parte de la historia de Laguna Paiva. Fue integrada, en sus dos primeras versiones, por los mejores músicos y cantantes que existían en el, por ese entonces pueblo.

En este carnaval estuvieron recorriendo otra vez las calles de diversas localidades con ritmos distintos, como exige la época moderna y dirigidos (o capitaneados, como se decía en la década del ´50) por la Sra. Claudia Quiroz.

La primera versión de “Los hijos de la noche” fue creada por Don Carlos Castagño, pianista e hijo de un gran violinista. Este grupo se reunía para realizar sus ensayos en la casa de Don Agustín Castagño, ubicada en la intersección de las calles Ingeniero Boassi y 1º de Mayo (a una cuadra de la plaza Reynaldo Cullen). Sus músicos eran: Alejandro Gómez (clarinetista), José Fuentes (violinista), Flovio Sosa (guitarra) y Raúl Cabrera (tambor), entre otros, ya todos desaparecidos. Fueron sus cancionistas Doña Angélica y Ana Dora Cabrera, Leontina Irma y Clelia Santa Cruz, e Irma Vázquez. El coro estaba integrado por Flovio Sosa, Sergio “Lilo” Cabrera y José Fuentes.

Los temas que ejecutaban eran el paso doble “La Paquilla”, el vals “Corazón de Oro”, y el que los identificaba “Los hijos de la noche”, cuya letra y música eran autoría de Don Agustín Castagño.

Estos jóvenes músicos recorrían caminando, cantando y portando sus instrumentos por las calles de tierra de aquella época, desde la casa de Wad Saba hasta el corso, por Alberdi hasta el bar “Cusinato”, acompañados también por un grupo de máscaras. Al final del corso hacían su presentación en el baile que se realizaba en el cine San Martín, donde era una de las principales atracciones.

La reaparición

Pero esto no se detiene ahí, ya que en 1957 se agruparon nuevamente los hijos de los hijos, esta vez acompañados por Hilario Hilari, que vivía en calle Rivadavia (hoy) 2054 y hacían los ensayos en su domicilio. Fueron músicos y coro: Pavón, Cáceres, Cáceres, Gloria Conde, Gustavo López, Musante, Ricoti y otros dos guitarristas.

Recorrieron las mismas calles que los anteriores, ejecutando sus instrumentos y cantando “Quita Penas”, “Corazón de oro” y “Los hijos de la noche”. Pero se presentó un problema: se había perdido la partitura y fue Doña “Gringa” Cabrera quien la cantó en el domicilio de la profesora de música Nidia Scatolini, y ella volvió a escribir su letra y música.

Contaban con gran cantidad de niños que desfilaban al frente de la comparsa, seguidos por el estandarte y un Tony (Don “Papi” Orellano) que hacía maravillas con su cuerpo, pues realizaba piruetas incansablemente, eran momentos de gran alegría a los que el público respondía con fuertes aplausos.

En el carnaval del 2002, se pudo volver a disfrutar de un espectáculo que se gestó con muchos esfuerzo y perseverancia por parte de su directora e integrantes, con distinto ritmo pero con la misma intención: llevar alegría y recuerdos a las vidas de la gente. En resumen, un volver a vivir.

Por Sergio “Lilo” Cabrera (*) y H. Hilari – (*) Único sobreviviente de la comparsa de 1937.

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