Oda a la Paz
Bandera argentina de la paz Crédito: Archivo El Cronista Regional

Oda a la Paz

Durante su conferencia, hizo una mención especial sobre la triste realidad que vivimos los santafesinos. Se refirió centralmente a la dramática situación que sufre América Latina, producto del proyecto de dominación imperialista aplicado por EE.UU, y a los posibles caminos de liberación e independencia (tanto social como espiritual) que debemos recorrer para revertir el actual estado de cosas.


Desde este abordaje, repudió el sistema de aparatos ideológicos propios de la superestructura imperialista montada por Estados Unidos y otras potencias europeas, al afirmar que “nos imponen el pensamiento único, donde no hay salida. Ese es el pensamiento de la dominación, que lleva a la muerte de las culturas y las identidades. Trata de imponerse mediante las armas y genera una sociedad consumista sin valores”. Con relación a esto, el disertante resaltó que, desde múltiples lugares, operan estrategias de sometimiento: “El país responde a un contexto continental y a las políticas que nos imponen a través del FMI, el Banco Mundial, el ALCA y la militarización de América Latina ¿Porqué todo el continente tiene bases militares norteamericanas? No son para los desfiles sino para un proyecto hegemónico”. Su lectura sobre esta militarización fue presentada en una entrevista (1) que le realizaran tiempo atrás, y encuentra su fundamento en los intereses político-militares imperantes dirigidos a la conquista de recursos naturales: “La próxima víctima después de Irak será América Latina, ya que esta locura desatada por EE.UU y Bush tiene que ver con el poder, los intereses y la implantación de una dictadura globalizada a través del terror”. Sobre la ambición de Estados Unidos por la conquista de las reservas más grandes del mundo, recordó que “el golpe militar contra Chávez fue organizado por el Departamento de Estado Norteamericano con la complicidad de empresarios”, (tengamos en cuenta que Venezuela tiene uno de los yacimientos petrolíferos más importante del planeta). Sin ir más lejos, “Argentina alberga la tercera fuente de agua dulce más importante del mundo. Están entrando las empresas transnacionales para adueñarse de nuestro recurso esencial”, advirtió.


Otro mundo es posible


Para Pérez Esquivel, otro mundo es posible. Se requiere de una nueva subjetividad que, desde lo individual de cada sujeto, forje una gran red de conciencias colectivas que permita construir nuevos caminos. Para esto, se deberá adoptar una nueva forma de interpretar la política, sobre la base del pluripartidismo sin ultrajes y la participación ciudadana activa, sumado a un sentido más ético de la democracia puesto al servicio de los derechos humanos (“en nuestra América la democracia pareciera ser una ‘democradura’“, dijo, citando a Galeano).


Hizo hincapié en la necesidad urgente de recuperar el pensamiento propio, base de todas las resistencias. “Debemos aprender a ejercer la resistencia cultural, espiritual y social que nos permita ser a partir de nuestra identidad como pueblo. Y para eso tenemos que mirar para adentro, poner en práctica día a día la memoria activa”.


En su cierre, recordó que la paz no se regala sino que se conquista con el corazón de todos. “Tenemos que apuntar a crear un nuevo amanecer, a la esperanza, a la construcción de otra dimensión humana. Y para lograrlo todos tenemos que participar, cada uno desde su lugar, cada uno desde su conciencia. Con conciencia crítica y con un profundo sentido de la libertad”.


Contacto en Chiapas


“En Chiapas me reuní con las comunidades mayas y me contaron que no creen en el progreso económico y tecnológico “primermundista”. Ellos tienen una cosmovisión distinta del mundo y me hablaron de un Equilibrio. Este equilibrio no es más que la armonía humana con la Naturaleza, con el Universo y con Dios. Este equilibrio de la vida no es otra cosa que la conciencia en paz. Cada hombre es un universo particular, una llama inextinguible que debe ser respetada, y a partir de esto es posible la libertad y la edificación de un mundo mejor”, comentó Esquivel en su conferencia.


Esta visión alberga en su epicentro el concepto de Indianidad, como fenómeno cultural que posibilita el autorreconocimiento espiritual de los pueblos y el desconocimiento de la arbitraria imposición de un orden histórico-político. Fuente de pensamiento que establece múltiples conexiones con la raíz ideológica del zapatismo, en cuanto a una forma de resistencia espiritual de oposición contrahegemónica, cuyo fin último es el reconocimiento de las diferencias y la búsqueda de la autodeterminación (en todos los estados del hombre). Este  pensamiento progresista de Pérez Esquivel se enfrenta, tal como lo entendiera el mítico subcomandante Marcos (2) (líder del EZLN), con el intelectualismo condescendiente y acrítico que se ampara bajo la falda del neoliberalismo. Una concepción crítica, impertinente y dinámica del mundo -tal como la refleja nuestro Nobel de la Paz- debemos cultivar para generar espacios constructivos y acciones renovadoras.


 Referencias:


1 Entrevista publicada en el sitio de Ciudad Internet.


2 “La globalización prefiere intelectuales reaccionarios”, nota de Marcos publicada por el Diario Clarín el 9 de febrero de 2001.

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