Programa de educación universitaria en prisiones
Programa de educación universitaria en prisiones Crédito: Prensa Gobernación

Programa de educación universitaria en prisiones

Al referirse al acuerdo, Binner recordó que la educación universitaria en las prisiones se inscribe dentro una política que también prevé “la promoción de la industria carcelaria, la asistencia a los liberados y la reinserción real de los individuos. Es un paso fundamental que todos aquellos que estén privados de su libertad y tengan la inquietud de estudiar y formarse puedan hacerlo”, consideró.

En ese sentido, el gobernador añadió que “la democratización de la educación es una parte esencial de la inclusión social” y señaló que la “inmensa mayoría” de las personas privadas de su libertad “no han tenido la posibilidad de completar la enseñanza primaria y secundaria, mientras que muy pocos han accedido al nivel universitario. Eso demuestra, a su vez, la importancia de la educación en la recuperación de los individuos”, dijo el mandatario santafesino.

“Es lo nos permite ser libres y defendernos en la vida; es uno de los elementos fundamentales para la construcción de una ciudadanía con igualdad de oportunidades”, sostuvo.

Actualmente, están en funcionamiento tres aulas virtuales que dependen del Centro Multimedial de Educación a Distancia (Cemed) de la Secretaría Académica de la UNL en las unidades penitenciarias Nº 1 de Coronda, Nº 2 de Las Flores, y Nº 4 de mujeres.

Las aulas cuentan con estudiantes que cursan las tecnicaturas en Higiene y Seguridad Alimentaria, de la Facultad de Ciencias Veterinarias; en Interiorismo y Decoración, de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo; y en Previsión Social, de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales.

Del acto, realizado en el salón Blanco de la Casa de Gobierno, participaron la vicegobernador Griselda Tessio; los ministros de Seguridad, Ávaro Gaviola y de Gobierno y Reforma del Estado, Antonio Bonfatti; y el rector de la UNL, Albor Cantard; los secretarios de Asuntos Penitenciarios, Leandro Corti, y de Control de Seguridad, Facundo Paschetto; el director general del Servicio Penitenciario, Mariano Bufarini, autoridades provinciales y de la UNL.

Herramientas de inserción

Al referirse a la formación carcelaria, el ministro de Seguridad, Álvaro Gaviola, afirmó que “es una prioridad brindar a todas aquellas personas que hoy están privadas de su libertad, herramientas que permitan su inserción real en la sociedad cuando les toque el tiempo de recuperarla”.

Gaviola recordó que días atrás se inauguró en la Cárcel de Mujeres Nº 4 dos nuevos espacios educativos: un anexo de la Escuela de Enseñanza Media Para Adultos (Eempa) Nº 1.151 dependiente del Ministerio de Educación, y un aula de educación a distancia de la UNL.

Asimismo, el titular de Seguridad dijo que se está trabajando con la UNL y también la Universidad Nacional de Rosario “para que en un futuro los agentes del Isep (Instituto de Seguridad Pública de la provincia de Santa Fe) puedan seguir estudiando en una tecnicatura posterior”.

Por su parte, el rector de la UNL, Albort Cantard, sostuvo que “la firma del convenio es un paso formal para darle la forma legal a una actividad que se viene realizando desde 2004. Ya se superaron los 70 alumnos, con un egresado, y es un motivo para celebrar el hecho de cumplir con una de las premisas del sistema universitario público argentino de llevar educación a todos lados, en este caso, a las personas privadas de su libertad”.

El Programa

El programa, llevado adelante desde el año 2004 en las instituciones de ejecución penal de la provincia de Santa Fe, busca promover el ejercicio del derecho a la educación de las personas privadas de su libertad facilitando su acceso a los estudios universitarios, en virtud de lo establecido en las leyes Nº 24.660 de Ejecución de la Pena Privativa de la Libertad, y 24.521 de Educación Superior.

De esta manera, el convenio suscrito hasta el 30 de diciembre de 2011 entre la provincia y la UNL, permite dar un marco formal a una actividad cuyo objetivo general es “tomar a la educación como un vehículo a través del cual sea posible construir capacidades y recursos que puedan amplificar el horizonte de oportunidades de las personas privadas de su libertad, tanto durante el período de encierro como una vez culminado el mismo”.

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