Promueven huertos y jardines familiares
Huertas familiares Crédito: Archivo
Economía
Redacción El Santafesino
18/03/2010
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Promueven huertos y jardines familiares

Cultivar las propias verduras, disfrutar de un jardín y disponer de fruta fresca es algo que no hace tanto tiempo era común en cada familia. Hoy investigadores y docentes de la UNL promueven retomar el hábito del huerto-jardín familiar.

A través de encuentros y prácticas, vecinos, amas de casa y pequeños productores incipientes pudieron perfeccionar técnicas de manejo. Las actividades se llevaron adelante a lo largo de todo 2009 y se encuentran en su fase final. En total, el proyecto de extensión liderado por Marcela Buyatti trabajó con más de 120 personas interesadas en llevar adelante su emprendimiento e incluso con el compromiso de compartir lo aprendido con sus vecinos.

Los temas a tratar fueron consensuados con los participantes de manera que en cada sitio de reunión se abordaron los intereses de la zona. “En Esperanza se trabajó el manejo del jardín hogareño mientras que en Coronda hubo mayor interés por cuestiones de manejo y reproducción de las plantas”, ejemplificó Buyatti.

Por otra parte, en Llambi Campbell se aprovechó la posibilidad que brindan los lotes de mayores dimensiones y campos para enfatizar el tema de frutales, menos conocido en la región. Finalmente, los promotores del programa de Pro-Huerta del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) también conformaron un grupo proveniente de distintas zonas de la provincia, con los que se integraron temas de manejo y asociaciones de plantas para propiciar el mantenimiento orgánico.

Mitos y secretos

Una de las tareas que tuvieron a su cargo los docentes fue romper algunos mitos que circulan en torno al manejo del jardín. “Un mito que vemos que se repite es pensar que frutales de carozo -como durazneros- no se pueden tener en esta zona. La investigación de Norberto Gariglio de la FCA muestra, a través de los años de experiencias en el campo experimental, que sí funcionan. Por eso tratamos de difundirlo para saber qué variedades hay que elegir y cuáles no”, señaló Buyatti.

Además, en las charlas y prácticas se trató el tema de asociaciones interesantes entre distintas plantas, como la incorporación de aromáticas, entre las que se cuentan el romero o la salvia, que ayudan a repeler insectos. “Hay unos llamados ajos de jardín que son muy buenos en cuanto a floración como ornamentales y tienen un aroma pestilente que, incorporándolo en un arreglo con las rosas, logran color pero a su vez con el aroma ahuyentan algunas plagas, fundamentalmente pulgones”, contó la docente.

Según comentó, otras plantas como las caléndulas actúan como “plantas trampas” porque son buenas atrayentes de pulgones lo que ayuda a localizar la colonia de insectos y aplicar los productos necesarios a un solo sector de la huerta-jardín. “Cualquiera puede tener un jardín aunque sea en maceta, se pueden tener aromáticas pero hay que conocer un poquito sobre los requerimientos de las plantas, si les gusta el agua, qué orientación, mucho o poco sol es un poco entender a las plantas en ese sentido”, comentó Buyatti.

En cada casa

“El concepto de huerto – jardín familiar está basado en la idea de que las necesidades nutricionales de una familia deberían ser satisfechas a través de una combinación apropiada de agricultura respetuosa del ambiente y agricultura comercial, y sobre el principio de emprendimiento agrícola sostenible, sin dejar de lado el paisajismo y cuidado del hogar”, afirma el proyecto.

Para abastecer una familia de cinco integrantes se requiere, según indican los expertos, un terreno de 10 metros por 10 metros. Allí se puede tener verdura propiamente dicha, verdura de fruto y chacra (maíz, zapallo y chaucha). Además en el diagrama se pueden incorporar aromáticas y ornamentales.

“En los pueblos y ciudades de los alrededores de la ciudad de Santa Fe, gran parte de sus habitantes poseen, en sus respectivas casas, huertos y jardines ornamentales. Todos estos agricultores urbanos poseen gran avidez por interiorizarse y adoptar nuevas técnicas, como injertos, poda de especies frutales y ornamentales, técnicas que eran ejecutadas con gran habilidad por generaciones anteriores, pero que se han ido perdiendo con el transcurso del tiempo”, agrega.

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