Sociedades de Garantía Recíproca, otra alternativa al crédito
Fuente: Archivo El Cronista Regional

Sociedades de Garantía Recíproca, otra alternativa al crédito

A partir del fin de la Segunda Guerra Mundial, se advierte que la movilidad de las pequeñas y medianas empresas (PyME) y el incentivo que recibieron de parte de los gobiernos de los estados participantes en aquel macroconflicto, posibilitaron la recuperación económica de los mismos. Es un claro ejemplo de su importancia, y de la necesidad de generar mecanismos que faciliten su desenvolvimiento y crecimiento.

Al día de hoy, en nuestro país encontramos un amplio espectro de PyME que luchan por sobrevivir a la transición que está aconteciendo. De más está decir los graves problemas que afrontan, cuando una de las herramientas fundamentales, como es el crédito, es casi inexistente e inalcanzable por ellas, dado las elevadas tasas de interés, largos trámites por estudio de carpeta y altos cargos adicionales, evaluación sobre la base de patrimonio neto y no de proyectos, limitaciones para financiar el capital de trabajo, financiamiento a largo plazo casi inexistente, requerimiento de garantías hipotecarias con alto margen de cobertura, entre otras tantas cosas.

En este contexto de crisis, que lleva años gestándose, se introduce dentro del marco jurídico argentino una nueva figura: “Las Sociedades de Garantía Recíproca”. Estas fueron introducidas por la ley de Fomento para la Micro, Pequeña y Mediana Empresa, bajo el número 24.467, y modificadas por la ley 25.300, y por sucesivos decretos y resoluciones.

Figura de gran auge en la Unión Europea, su función principal es facilitar a las PyME el acceso al financiamiento mediante el otorgamiento de garantías que respaldan la devolución del crédito y el pago de los intereses en caso de incumplimiento.

Estructura de las SGR

Se encuentran constituidas por dos tipos de socios: por un lado los “socios partícipes”, que son únicamente los titulares de las pequeñas y medianas empresas, sean personas físicas o jurídicas y detentan como mínimo el 50% del Capital Social, por lo que su opinión siempre debe ser tenida en cuenta en las decisiones sociales. Y por el otro lado los “socios protectores”, que son todas aquellas personas físicas o jurídicas, públicas o privadas, nacionales o extranjeras, que realicen aportes al capital social y al fondo de riesgo.

La operatoria de las mismas, consiste en prestar garantías a los socios partícipes, frente a terceros, garantizando la devolución del crédito otorgado. Por su parte el socio partícipe debe prestar una contra garantía a la sociedad. En una primera observación no se percibe cual es el beneficio para los integrantes de la misma, pero ahondando en el tema vemos que este tipo de sociedades funcionan en una relación de cercanía con las PyME, lo que le permite una mejor evaluación de factibilidad del proyecto, prestando asesoramiento y capacitación, y por ende disminuyendo la necesidad de contra garantías.

Por otra parte, las garantías otorgadas por las Sociedades de Garantía Recíproca inscriptas en el registro especial del B.C.R.A. son categoría “preferidas A”. Este tipo de garantías reducen los costos de las entidades financieras ya que disminuyen sus requerimientos de capitales mínimos y el régimen de previsionamiento. Además para este tipo de garantías los bancos no necesitan, según la Comunicación A 3051 del B.C.R.A., realizar evaluación de riesgo crediticio. Son garantías muy líquidas y ante un eventual incumplimiento del deudor la S.G.R. cubre inmediatamente el pago, lo cual debería favorecer el incremento de los plazos de financiamiento, tasas de interés y monto solicitado.

Beneficios impositivos

Los “socios protectores” se encuentran incentivados al aporte por medio de exenciones impositivas. Así, la retribución que cobren este tipo de sociedades por el otorgamiento de los contratos de garantía está exenta del Impuesto al Valor Agregado, y las utilidades que generen por el ejercicio de su actividad principal están exentas del Impuesto a las Ganancias.

Los aportes de capital y los aportes al fondo de riesgo son deducibles de las utilidades imponibles para la determinación del Impuesto a las Ganancias en sus respectivas actividades en el ejercicio fiscal en el cual se efectivicen.

Como vemos la estructura de las Sociedades de Garantía Reciproca, no solo soluciona los problemas de financiamiento para las PyME, sino que representa una excelente oportunidad de inversión para los capitales privados o públicos, mejorando el funcionamiento de todo el sistema financiero.

Pero…¿Porque esta figura no ha sido utilizada masivamente al día de hoy? La respuesta es: El Estado. Así es, los Organismos Públicos son un partícipe necesario de esta estructura, promoviendo las inversiones, eliminando burocracia innecesaria, y desarrollando políticas de desarrollo regional a las cuales esta figura se acopla perfectamente. Hoy en día se están canalizando esfuerzos desde el Estado a través de la figura del Fideicomiso, que si bien por ser una figura en extremo abstracta y por ende amoldable a diversos emprendimientos, no resulta ser la mejor opción en cuanto a desarrollo regional refiere.

Por ende, el desarrollo de esta figura quedará íntimamente ligado al empuje de las economías regionales y a su difusión y promoción por parte del Estado.

Dr. Facundo Angeloni (Escribano). Colaboración: C.P.N. Pablo Gattolin.

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