Tributo a la mujer colonizadora
Margarita Kinen de Claus Crédito: Gentileza Elisa Claus
La Cuenca Santafesina
Redacción El Santafesino
20/09/2014
Aaron Castellanos Esperanza gesta inmigrante

Tributo a la mujer colonizadora

Cultivaron, elaboraron el pan, criaron y educaron sus hijos, hicieron todos los quehaceres domésticos. Sin ser anónimas, pero tampoco próceres, labraron junto a sus hombres las vírgenes tierras de las pampas para abrirse en surco en la vida de esta patria. Sus lágrimas, sus sonrisas, iluminaron las largas noches del camino inmigrante, un sacrificio que no resultó en vano: modeló un legado difícil de sustituir.

Esperanza también nació de estos vientres. Décaillet María Josefa Voisin de (Josefina); Zingerling Guillermina Winkler de; Catalina Hübner de Reinheimer; Allard de Kinen Magdalena. Cuatro mujeres y un destino. Cuatro mujeres colonizadores que quedaron eternamente en el bronce, pero su testimonio aún late bajo tierra y abona semillas del futuro de la hoy ciudad pionera.

El 15 de junio de 1853, en Santa Fe de la Vera Cruz, firmaron contrato ante los testigos Estanislao López, José Iturraspe, Caraciolo de Larrechea y el Escribano Púbico y de Gobierno, Abraham Luque, junto al empresario salteño Aaron Castellanos, para traer mil familias para dar impulso al comercio y la industria, preferentemente a la agricultura. Finalmente llegaron aproximadamente 200 familias, entre las cuales hubo 4 mujeres que empuñaron la pluma para clavar sus manos en estas latitudes.

Perfiles

Décaillet María Josefa Voisin de (Josefina): Nacida en Salvan, Distrito San Mauricio, Valais Ca. 1810. Estaba casada con José Décaillet. Su esposo falleció antes de la partida de su familia hacia la Argentina.Tuvo al menos cuatro hijos: Federico, casado con María Neder, Celestina, casada con Valentín Meyer, Mauricio y Eloy,

Josefina y todos sus hijos emigraron desde la localidad de Evionnaz donde vivía toda la familia Décaillet. Se le otorgó la concesión Nº 75 Sección francesa. María Josefa (Josefina) Falleció 16 de febrero de 1868 en Esperanza.

Zingerling Guillermina Winkler de: Nació en Berlín, Alemania Ca. 1895, hija de Johann Winkler y Christina Stuffin. Se había casado con Sebastián Zingerling y vivían en Espenscheied. Su esposo falleció antes de emigrar. Al llegar a la Argentina lo hizo con sus hijos: Enrique, casado con Catalina Weppler, Anna María casada Michael Michel y Sebastián. Ocuparon la concesión Nº 21 Sección Alemana. No se conoce hasta la actualidad la fecha exacta de su muerte.

Catalina Hübner de Reinheimer: Nacida Ca. 1810 en Ginsheim-Gustavsburg, Darmstadt, Hessen, Alemania. Llegó a la entonces Colonia Esperanza, sitio por fundarse, con sus hijos: Catalina, Adán, Enrique, Pedro y María. Estaba acompañada por la familia Hein. El gobierno de la provincia le otorgó la concesión Nº 32 Sección Alemana. Habría fallecido al año de su llegada, según versión oral de sus descendientes.

Allard de Kienen Magdalena: Nacida el 13 de mayo de 1809 en Trier, Alemania. Posteriormente la familia emigra a Bollendorf, localidad situada entre Luxemburgo y Alemania. Allí Magdalena contrae enlace en primeras nupcias Johann Monbach el 26 de julio de 1830. De este matrimonio nace una hija: Katharina Monbach. Segundo matrimonio se realiza el 17 de julio de 1833 en Bollendorf con Nikolaus Kinen (Kühnen). Tienen cinco hijos: Anton (fallecido a los 10 años) Heinrich, Elisabeth, Nikolaus, Johann (Fallecido de cinco meses). Nikolaus Kinen muere el 28 de enero de 1842. Magdalena se embarca el 22 de enero de 1855 hacia Argentina con sus hijos Enrique, casado con Lucía Rossler, Nicolás e Elisabeth, casada con Felipe Knippenberg. Ocuparon la concesión Nº 58 del sector alemán. Magdalena falleció en Esperanza en 1857.

La colonización

Honestos y laboriosos. Ese era el compromiso del salteño Aarón Castellanos para que el gobierno de la provincia de Santa Fe de la Vera Cruz, autorice el ingreso al territorio de unas 1000 familias de labradores europeos, en sintonía con el mandato santafesino de “promover y desarrollar en la provincia” (…) los elementos de riqueza y prosperidad que encierra su territorio, y dar impulso al comercio y a la industria de todo género preferentemente a la industria agrícola, fuente principal de riqueza y de fuerza…”.

El contrato firmado a los 15 días del mes de junio del año 1853, señalaba que “Cada grupo de doscientas familias será destinado a formar una Colonia bajo la dirección del señor Castellanos (…) El local destinado por el gobierno para establecer cinco colonias, en la margen derecha del Río Paraná y ambas márgenes del Río Salado, desde la altura del pueblo viejo de San Javier al norte, cuyos parajes determinados serán elegidos por el señor Castellanos o su apoderado, con tal que sean de propiedad pública”.

Para facilitar el establecimiento agrícola de colonos, el Gobierno de Santa Fe suministra a cada familia agrícola a título de adelantos reembolsables en dinero después de dos años: 1°) un rancho de dos cuartos cuadrados de cinco varas de frente cada uno, comunicantes entre sí; uno tendrá una puerta y el otro una ventana; el todo del precio de cincuenta patacones; 2°) 6 barricas de harina de 8 arrobas cada una; 3°) semillas de algodón, tabaco, trigo, maíz, papas y maní para sembrar diez cuadras; 4°) doce cabezas de ganado, a saber, dos caballos, dos bueyes para labor, siete vacas y un toro para cría”.

Aquel largo testamento de la historia santafesina y esperancina en particular, inspiró el surgimiento de esta colonia y las posteriores, que hicieron nuestra patria, esta que todos los días hacemos en nuestras vidas cotidianas sin reparos en aquella gesta inmigrante. Sin embargo, la curiosidad por los orígenes envuelve a las nuevas generaciones, ya no tan contemporáneas a las primeras, y abriga una esperanza nueva: recrear el sentimiento inmigrante desde la cosmovisión del Siglo XXI pensando en que otra cruzada como ésta pueda dar a luz a un país más justo.

Aporte de datos históricos: Elisa Claus.

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