Un cambio
Binner celebra el triunfo en Rosario Crédito: Prensa Binner

Un cambio

El triunfo de Hermes Binner en Santa Fe resume la necesidad de cambio y la esperanza de miles de santafesinos de vivir mejor en una provincia que tiene un potencial enorme, aunque con algunos índices sociales inadmisibles para tal condición.

Por eso seguramente, una de las principales obligaciones del flamante gobernador sea “pagar” esa deuda social, no querida, que no le es propia, pero desafiante en un horizonte de buenos tiempos como se pregona.

Para ello será necesario el aporte de todos los santafesinos que, de una vez, debemos asumir las transformaciones y los cambios como protagonistas, sin esperar soluciones mágicas de nuestros gobernantes.

En ese sentido, se dirige parte del discurso del líder socialista luego de la victoria: convocar a todos los sectores, de todas las ideologías -como en parte expresa la coalición opositora- para forjar un cambio en la provincia de Santa Fe.

Esto no implica desconocer que en estas prósperas tierras los actuales gobernantes en retirada no hayan arrojado algunas semillas. Ocurre que durante 24 años de gobierno monocolor se reprodujeron algunos agentes nocivos que dañan los retoños de esta joven democracia.

Seguridad, justicia e inclusión parecen ser las grandes consignas que se plantean para un futuro más digno de todos los santafesinos. El Frente Progresista, Cívico y Social ha demostrado tener las energías para instaurar un período renovador, con cuadros políticos de fuste que no estarán exentos de circunstancias complejas.

Una buena parte del mérito del triunfo opositor se concentra en la figura de Hermes Binner, a partir de la cual se construyó una alianza política plural y una alternativa de cambio fuerte, que convenció a propios y extraños en tiempos de hegemonía justicialista.

Del otro lado, en un rol inédito desde 1983, estará el peronismo en calidad de oposición, desde donde deberá encontrar la renovación dirigencial necesaria y nuevas expresiones políticas para que su rol en esta instancia sea constructivo. La duda pasa por saber bajo qué figura se reagrupará de cara al futuro, ahora con Jorge Obeid y Carlos Reutemann en su ciclo final.

“No hacemos pactos, sino ejercicio de la democracia” se anticipó Binner cuando los periodistas en el día después empezaron a tejer hipótesis sobre la gobernabilidad en la provincia. Y bajo la premisa del cumplimiento de las leyes y la garantía de idoneidad de sus próximos colaboradores, colocó el flamante gobernador sus primeras definiciones en una transición política que ya comenzó.

La ciudadanía interpretó que debía cambiar y cambió. Incluso con ejemplos paradigmáticos como Las Colonias o San Justo, departamentos donde durante años mandaron gobierno de un mismo signo político, o ciudades como Santo Tomé que dio paso a dirigentes radicales jóvenes como opción a la continuidad justicialista.

En el mismo sentido se expresaron los vecinos de la ciudad capital, hartos de la inseguridad, la violencia, la marginalidad y la mediocridad en la que se encuentra inmersa una Santa Fe otrora brillante.

Llegó la hora. Una oportunidad. Un momento no para esperar cambios, sino para movilizarse y protagonizarlos.

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