Una forma de comunicación
Una forma de comunicación

Una forma de comunicación

A pocos días de haberse inaugurado, en los primeros meses de 1997, el Centro de Educación Para Discapacitados Auditivos León Luis Pellegrino de la ciudad de Bell Ville (Cba.), recibió la propuesta de comenzar con una Huerta Orgánica en la escuela, con la visita de la Promotora Verónica Licari.

“Cuando les contamos a nuestros alumnos, recibieron la noticia con mucha alegría y entre todos tomamos el compromiso de trabajar para tener nuestra propia huerta”, comenta María Alejandra Agüero, Profesora Nacional de Sordos de ese Centro.

Y manos a la obra…, se inició la siembra.

Los chicos recorrían a diario la huerta, regando y desmalezando hasta que comenzaron a aparecer las primeras hojitas lo que hizo que se motivaran aún más trayendo plantas aromáticas de sus hogares y ampliando la superficie sembrada.

Al poco tiempo comenzaron a cosechar los frutos de su trabajo con lo que contribuyeron a la economía de sus respectivas familias. Se elaboraron alimentos de manera integradora donde los más pequeños lavaban las verduras y los mayores cortaban y preparaban de acuerdo a las recetas de las cartillas del Pro-Huerta.

Posteriormente, se realizaron clases especiales sobre los requerimientos diarios del cuerpo y los pasos a seguir para tener una alimentación saludable; algunas alumnas adolescentes junto a una docente participaron de un Taller sobre Conservación de Alimentos en el que elaboraron dulces y conservas.

“La experiencia de la huerta no sólo fue provechosa por el hecho de aprender a trabajar sino que sirvió como disparador para múltiples actividades, ya que al estar en contacto con la naturaleza surgieron interrogantes sobre en ciclo de vida de las plantas, el ciclo del agua, el porqué de la semilla, del riego, etc. Pudieron sentirse partícipes de este ciclo vital y todo fue simple de comprender. Ellos mismos descubrieron a través de las flores de dónde se extraen las semillas, comparándolas con las que había provisto el INTA Pro-Huerta, descubrieron cuál es la parte comestible de cada planta, qué aplicaciones tienen las distintas hierbas. Esto resultó muy valioso puesto que el principal problema del sordo resulta la comunicación; pueden relacionarse fácilmente con sus compañeros pero raramente lo hagan con personas ajenas a su núcleo directo ya que la mayoría de ellos carecen de lenguaje o lo manejan muy poco”, comenta la Profesora María Alejandra Agüero. Pero, en los distintos talleres de los que participaron se sintieron sumamente cómodos y pudieron trabajar por imitación o por información visual y pudieron compartir una hermosa experiencia sin necesidad de hablar a la perfección”.

Esta experiencia demuestra una vez más que la naturaleza integra más allá de las aparentes discapacidades.

Fuente: Comunicaciones INTA EEA Marcos Juarez. AER INTA Bell Ville.

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