Una historia menuda
José está cursando sexto año de la E. G. B. en la escuela Nº 532 Juan B. Alberdi, donde le dan permiso los martes para faltar a clases porque es el día que sale a vender por las mañanas. También se ocupa de carpir, podar y algunos otros trabajitos que la gente le ofrece.
Al principio sentía vergüenza de salir con el canasto que le regaló su abuelo, pero el buen trato de la gente y la necesidad de ayudar a sus padres con las ventas le dieron fuerzas para seguir adelante. Su mamá padece de mal de chagas, por lo que debe cuidarse, además de ocuparse de sus otros tres chicos pequeños. José ayuda a su papá, quien tiene una camioneta vieja con la que hace fletes, van al mercado por las tardes. Su papá debió hacer un certificado en las oficinas del mismo para asumir la responsabilidad de llevarlo con el, esto debido a los accidentes que han sufrido otros menores.
José describe al mercado como un lugar inmenso con 300 puestos de venta y capacidad para más de 500 vehículos; con semáforos, ventas de semillas, bolsas y todo lo necesario para los quinteros; bares, baños, dispensarios, ambulancias, policías, vendedores de golosinas y tortas. Relata de que manera realizan las compras, eligen la mercadería y la larga espera que soportan hasta que les llega el turno de ser atendidos.
También cuenta que sus días empiezan muy temprano. Se levanta a las seis de la mañana, toma mates con su papá. Luego va a la escuela donde lo que más le gusta son las clases de Tecnología. Trabajar en el laboratorio con el microscopio resulta muy interesante. Le gustaría aprender computación y continuar estudiando. Recuerda que hace tiempo, en la escuela realizaron un periódico que llevó el nombre de El Litoralito. La experiencia fue muy agradable para el, haciendo de periodista junto a un grupo le hizo una entrevista al comisario.
Su conversación es seria. Parece un adulto con el cuerpo de un chico, sabe que en la vida existen malos y buenos; sus brazos tienen las marcas del canasto. “A veces está muy cargado y me duelen los hombros” es su comentario. Hablando sobre la Navidad que se acerca, dijo “este año las fiestas van a estar tristes, porque hay mucha gente sin trabajo”, a lo que agregó que el año pasado deseó un par de zapatillas y una pelota porque le gusta mucho el fútbol, y se sintió muy feliz al recibirlos. Este año no espera nada, desea que sus hermanitos si reciban un regalo y para ello ayuda a sus padres…
Concluir esta nota es difícil, pero creo que invita a la reflexión.