Una lucha por los demás
Un histórico trabajador del frigorífico Nelson Crédito: El Cronista Regional
Historias
Redacción
21 de enero de 2004
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Una lucha por los demás

Está en todas las fotos. Todos en Nelson saben que siempre estuvo y estará entre los vecinos del pueblo. Las humeantes ollas populares estaban en sus manos.

Es José Abraham, el “Turco”. Nació en 1931 y empezó a trabajar en el frigorífico nada menos que en 1948. Trabajó como empleado efectivo durante 40 años. Pasó por diversas secciones: faena, cueros, cocidos.

Y es un ejemplo: durante toda esta lucha, estuvo al pie del cañón, aún siendo jubilado, luchando junto a los trabajadores sin trabajo, por un futuro con dignidad.

“Estuve en todos los cortes de ruta” dice con orgullo y cuenta, entre tantas anécdotas e historias, cómo era esta fuente laboral hace décadas. “En otras épocas se vendía todo, hasta los huesos, no se perdía nada. Funcionaba a pleno”. Y exclama una realidad que parece obvia, pero no en este país. “El buen momento era cuando trabajábamos… es decir, no teníamos horarios. Por ejemplo del año 1957 en adelante fueron buenos momentos y creo que uno de los mejores en 1966, se trabajó mucho. No había horario, era impresionante”.

El “Turco” se jubiló en 1996 y el cierre del frigorífico caló hondo en su corazón. “Sentí tristeza por mi familia, mis amigos, y por el futuro de mis nietos. Si se terminaba el frigorífico se terminaba todo. Cuando se abrieron las puertas no había uno que no llorara. Nos abrazábamos, nos besábamos, estábamos todos muy unidos de la satisfacción que teníamos”.

Cada vez que había una olla popular entorno a un reclamo, sus manos laboriosas se frotaban desde su humilde hogar para cocinar. Y estaba con ellos, junto a los ex empleados de la planta. “Les decía que había que seguir luchando, que había que ir para arriba. Siempre decía que era una lástima, porque el pueblo de Nelson quiere trabajar, no que nos den una limosna. Si acá tenemos la fábrica, ¿porque tenemos que andar sufriendo y luchando siempre? Siempre digo: pueda ser que sea la última vez que vaya a la olla”.

Su hija escucha atenta ese relato aleccionador, como anticipando una consigna: hay que seguir luchando.

Mirta de Quiróz trabajó durante 21 años con Industrias Frigoríficas Nelson. Recorrió toda la planta en diversas funciones y en los últimos diez años como telefonista y en la parte administrativa. “Nunca alcanzo a concientizarme de lo que pasó allá por el 98. Parecía mentira” dice para recordar el pasado. Y marca el punto de partida del presente en la pueblada. “La manifestación quedó para la historia, para chicos y grandes. Nunca se vió algo así. Y esto sirvió para unir al pueblo” advierte.

Por último, de nuevo, la esperanza. “Esperemos que la faena se reactive pronto. Creo que el primer día que haya faena, el pueblo entero se va a levantar para escuchar el primer grito de los animales que entren a faena… Empezando el frigorífico vuelve a vivir Nelson, sino iba a pasar a ser un pueblo fantasma”.

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