Zanahorias: Todo se transforma
Zanahorias: todo se transforma Crédito: El Santafesino
Economía
Redacción El Santafesino
08/01/2014
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Zanahorias: Todo se transforma

Por medio de la empresa holandesa de semillas Bejo, representantes de la empresa ValMar viajaron a Brasil para compartir experiencias con sus productores de zanahorias del país vecino. Variedades de semillas, maquinarias específicas, procesos de industrialización, fueron algunos de los principales aspectos que enriquecieron a Mariano Soressi, titular de la firma emplazada en la costa santafesina.

Puntualmente, visitaron Sao Gotardo, una colonia de japoneses, al noroeste del gigante sudamericano (a unos 800 kilómetros de Sao Pablo), donde hay casi una decena de empresas de empaque de zanahorias muy importantes. Sao Gotardo es la principal zona de producción de esta hortaliza, con temperaturas que oscilan entre los 10 y 32 grados, ideal para disponer de zanahorias todo el año.

“Visitamos a los productores que trabajan con Bejo Brasil donde observamos una gran variedad de semillas. Bejo cuenta con 120 tipologías de zanahorias. Y recorrimos el establecimiento de empaque de la empresa Sekita, conducida por un grupo de japoneses, oportunidad en la cual conocimos las tendencias mundiales de la producción”, relató a El Santafesino Mariano Soressi.

Esa empresa trabaja 800 hectáreas de zanahorias. Para tener una magnitud del emprendimiento, en todo el Departamento Garay se siembran 1.200 ha. por año. La particularidad de Sekita, es que cuando finaliza todo el proceso de empaque, envían el descarte como alimento balanceado a un tambo, que genera 20.000 litros de leche por día. El estiércol de los animales se envía a un biodigestor, cuyo gas es envasado y se entrega al Estado que le devuelve una compensación impositiva. “Nos llamó la atención porque aprovechan todo”, resume Soressi.

Más sorpresa causó la charla que tuvieron sobre las tendencias a nivel mundial de la producción de zanahorias. “Nos enteramos en Brasil cómo será el futuro mercado en Argentina”, exclamó el titular de Val Mar.

Al margen de esto, las perspectivas son interesantes y muy positivas para Santa Fe en particular. En la actualidad, el mercado es liderado por Santiago del Estero, principal competencia de los santafesinos.

“Santiago del Estero está a 1.100 kilómetros del principal mercado concentrador que es Buenos Aires. Santa Fe está a 550 km. Otra ventaja es que Santiago no siembra variedades híbridas, sino la zanahoria común, denominada OP. Esta es una variedad que no tiene tanta resistencia, más dura, con escasa pulpa. La diferencia está en el costo: las hídricas cuestan 10 veces más que la OP. A su vez, Santiago no pueden sembrar híbrido porque tienen dificultades con el riego.

En definitiva, el mercado hoy apunta a comprar zanahorias híbridas y el principal productor no se lo puede dar. Allí aparece Santa Fe”, revela.

Soressi estima que en este contexto, Santiago del Estero terminan dependiendo de Santa Fe y Mendoza de Mar del Plata, porque Santa Fe y Mar del Plata están más cerca de los mercados, no tienen problemas con el agua para riego y en las dos zonas se hacen materiales híbridos. “Es decir que Santa Fe y Mar del Plata dominarán el mercado de la Argentina en los próximos cinco años”, sintetizó.

El descarte de la costa

Observada la experiencia carioca, se asumió la problemática del descarte que llega al 30 por ciento en la zona y que provoca una pérdida, pero además problemas ambientales y sanitarios en las futuras siembras.

“El planteo se llevó a la Universidad Nacional del Litoral, de donde surgió la posibilidad de elaborar un proyecto para producir etanol a partir del descarte de zanahorias”, revela Soressi.

Una de las conclusiones a las que arribó Soressi a la vuelta de Brasil, ha sido la necesidad de disponer de una cámara de frío. A partir de esto, Val Mar invirtió en ese equipamiento, muy ventajoso a la hora de evaluar la capacidad de un lavadero respecto de otro. “El empaque de zanahorias no es sencillo. Lleva muchas horas de trabajo y los operarios no son robots. En nuestra empresa, ya notábamos que el desgaste del personal era elevado y por eso tomamos la decisión. Y nos cambió de la noche a la mañana”, advirtió. ¿Por qué? “El mercado necesita la verdura fresca el lunes. Con esto logramos que nuestros operarios trabajen de lunes a sábado a la mañana, todos los días y con una carga horaria repartida”, concluye Soressi. Una nueva oportunidad está en marcha y Val Mar abre el camino.

El dato

Como se sabe, la zanahoria tiene alto contenido de azúcares, condición que facilita la producción de alcohol etílico. Es más: dentro de las variedades híbridas, hay algunas más dulces que otras, y no es difícil optar por estas si este proyecto tiene viabilidad.

El respaldo científico

Ante la inquietud de los referentes de Val Mar, investigadores de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) proponen utilizar los desechos de zanahorias como materia prima para la generación de dos productos con alto valor agregado: alcohol etílico para utilización como biocombustible, aplicación en farmacopea y en perfumería; y carotenos, utilizados en la industria alimenticia.

Desde la Secretaría de Vinculación de la UNL se convocó a investigadores de la casa que pudieran resolver este problema. En ese sentido, el punto de partida es un estudio ya realizado por Nora Aimaretti, docente de la FBCB en su tesis doctoral, los ingenieros Juan Carlos Yori y José Molli (FIQ).

Para hacer efectiva esta producción es necesaria la implementación de dos etapas previas: la primera consiste en la evaluación y caracterización de las variedades de zanahorias que sirven como materias primas para ser empleadas en un proceso industrial, y la realización de un estudio de mercado para relevar la viabilidad económica de los productos de la empresa.

La segunda realizaría el diseño y la instalación de una planta piloto en el establecimiento de la empresa Val-Mar, para obtener datos que permitan realizar el escalado a una unidad de mayor capacidad de procesamiento y determinar los costos. El objetivo final sería la instalación de una planta procesadora que pudiera extraer caroteno y alcohol etílico.

Eduardo Matozo, secretario de Vinculación Tecnológica de la UNL, explicó que “estamos acercando este proyecto al gobierno de la provincia de Santa Fe porque es innovador en tanto desarrollo científico tecnológico, está dando respuesta a necesidades de productores de la provincia y además nuclear actores de los sectores público, privado y de la sociedad civil”.

En el departamento Garay hay alrededor de 25 empaques que se dedican a la producción de zanahorias. En cada uno de estos establecimientos productivos trabajan entre 18 y 25 personas. Por lo cual el impacto económico sería importante, de llevarse a cabo el proyecto. Asimismo, la planta podría procesar los desechos producidos en otras provincias como Buenos Aires, Mendoza y Santiago del Estero.

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