Vivir con un peso por día
A las penurias de este sector para subsistir se le deben sumar otras desigualdades manifestadas en el acceso a los servicios públicos, la adquisición de conocimientos, segregación especial y en el acceso a decisiones que afectan a su vida entre otras.
En conjunto esta situación son factores determinantes para constituir y consolidar la marginación social en consecuencia para su superación en necesario sumar a todas ellas en las respuestas.
El 20 por ciento de la población más pobre del llamado gran Santa Fe -que incluye nuestra ciudad y Santo Tomé- tiene un ingreso promedio de 1,5 pesos diarios o sea unos 45 mensuales. Lo que equivaldría para una familia de cinco miembros un total de 180 pesos mensuales. Los datos analizados de Los sin Techo surgen de un informe de la Consultora Equis en base a datos oficiales del Indec y de la Encuesta Permanente de Hogares de mayo del año pasado.
En consecuencia en el gran Santa Fe, existen unas 100.000 personas que sobreviven con sólo 1,5 pesos diarios, promedio muy por debajo de la llamada línea de indigencia, que se estima en un mínimo de 2,30 pesos diario por persona y muy lejos de la línea de pobreza de 5,5 pesos diarios. Desde 1997 los ingresos del 20 por ciento de los santafesinos más pobres han caído en un 30 por ciento, entonces los ingresos de este grupo era de 2,15 pesos diarios.
La disponibilidad económica del 20 por ciento de los santafesinos más pobres, 1,5 pesos diario es inferior al promedio nacional de este sector que alcanza a 2,2 pesos. En la escala nacional el Gran Santa Fe se ubica en el lugar 18 dentro de los 29 conglomerados nacionales estudiados por el Indec. Nuestra ciudad se ubica en el tercio inferior de la escala de ingresos por ciudades con valores similares al Gran San Luis, el Gran Mendoza y cercanos a la ciudad de Posadas y Santiago del Estero.
Las respuestas económicas por sí mismo no resolverán los problemas sociales de nuestro medio, dicen Los sin Techo, y citan los distintos avances en el desarrollo de la ciudad como la construcción de autopistas, el impulso del desarrollo industrial, además del proceso de privatizaciones, apertura económica y estabilidad monetaria, entre otros todos estos avances dicen no han podido evitar el aumento de la extrema pobreza.
Otras desigualdades
La marginación social y su persistencia en el tiempo esta sin duda ligada a la distribución del ingreso y al problema del empleo. Pero no se agota aquí, sino que también esta condicionada por otras desigualdades que condicionan la reproducción de la marginación y su transmisión de generación en generación. En consecuencia es imprescindible identificar estas otras desigualdades que acompañan y se relacionan con la distribución de los ingresos.
Algunas de las situaciones identificadas por el movimiento son las siguientes:
-La desigual participación en las instituciones democráticas, que se manifiesta en la escasa participación en las decisiones que afectan a su vida. Por ejemplo, Los sin Techo analizan que la población del sector marginado de nuestra ciudad tiene una magnitud equivalente al total de la población de los departamentos. Garay, 9 de Julio, San Javier y San Justo, sin embargo no son consultados para tomar decisiones que los afectan.
-Otras desigualdades son: desigual acceso a los servicios públicos; la desigual distribución del conocimiento y de la inteligencia, expresada en sus bajos niveles educativos y en los menores grados de desarrollo intelectual de los niños al ingresar a primer grado; segregación espacial: que se manifiesta por la instalación de las familias en la periferia de la ciudad donde no existe el equipamiento mínimo para un desarrollo básico.
En una estrategia para la eliminación de la marginación es necesario abarcar todas estas desigualdades y de manera particular, aquellas que se refieren a recursos necesarios para obtener otros recursos, que se pueden llamar “recursos capacitantes” (la educación, el acceso a la información y a la cultura, al poder político, la salud física y mental son ejemplos de este tipo de recursos).
Cuando el sólo hecho de nacer en un sector o grupo determina la superposición de esta situación, se puede decir que esa persona forma parte del sector marginado.
Una sociedad que quiera eliminar la marginalidad debe atacar permanentemente e impedir que se consoliden las condiciones que predeterminan la superposición de desventajas.
El tipo de igualdad de oportunidades que vale la pena perseguir no es el de la homogeneidad, sino el de la habilitación de cada persona con un bagaje mínimo y básico de recursos capacitantes. Desde el punto de vista económico el componente más importante es el de los ingresos. Pero desde el punto de vista de una estrategia de superación de la marginalidad, o sea de transmisión intergeneracional de oportunidades, las claves se encuentran en el grado en que estos ingresos han sido efectivamente invertidos en recursos capacitantes.
La superación de la marginalidad social en Santa Fe implica necesariamente la observación de todos estos factores. El avance hacia una ciudad más equitativa y justa, depende de la creación de instancias que superen cada una y al conjunto de estas situaciones. Es decir, es necesario que se revea la actual forma de construir y planificar la ciudad.