A Cristina
A Cristina
Editorial
Redacción El Santafesino
24/02/2009
Agroindustria retenciones sector agropecuario

A Cristina

“Porque nosotros necesitamos que al país le vaya bien y necesitamos que a Santa Fe le vaya bien; y estamos convencidos que para que a Santa Fe le vaya bien, necesitamos que a la Nación le vaya bien, y para que a la Nación le vaya bien necesitamos que al campo le vaya bien. Esta es la síntesis más grande que podemos transmitirles de Santa Fe: con el campo y con la agroindustria la “Argentina sale adelante” resumió días atrás el gobernador de la provincia, Dr. Hermes Binner.

Esta suerte de máxima, sintetiza parte del mensaje que el primer mandatario formuló ante representantes de los sectores de la producción y el trabajo, intendentes y presidentes de comuna de toda la provincia, que avalaron la propuesta de cinco puntos formulada por el gobierno de Santa Fe a la Nación para superar la crisis económica derivada de la situación internacional y de la sequía.

“Nuestra intención es no ir solos, porque no es un problema del gobierno, es un problema del Estado”, insistió Binner en este espacio común donde se escucharon voces de todos los sectores y, del cual, a priori, surgen dos conclusiones: el respaldo del gobernador de la provincia en su búsqueda de alternativas a la crisis que atraviesa particularmente el sector productivo, y un ejemplo más del cambio en la forma de hacer política que formenta la actual gestión: la Casa Gris como lugar donde se discuten los problemas y la participación de la sociedad en la búsqueda de soluciones a los mismos.

Las connotaciones son extensivas al gobierno nacional que conduce Cristina Fernández de Kirchner, donde la confrontación y el ostracismo anulan el diálogo y la apertura a la sociedad civil. Defectos que al mismo tiempo no permiten tener una percepción clara de la realidad, particularmente del interior del país. Así como no midió la fuerza del reclamo agrario a principios de 2008, ahora la presidenta no dimensiona los efectos del desastre que provoca la sequía en los campos argentinos.

Prueba cabal de ello han sido las medidas anunciadas las últimas semanas, no sólo extemporáneas, sino equivocadas respecto de la asistencia que necesitan los sectores agrícola y ganadero para superar la crisis actual. Resulta alarmante que los máximos integrantes del Poder Ejecutivo nacional no admitan, escuchen, analicen y reflexionen sobre los fundados diagnósticos de la situación de emergencia que atraviesa el campo, ese amplio espectro que la Presidenta sólo identifica como un grupúsculo de oligarcas y estancieros golpistas.

Los miles de hombres y mujeres que a diario entregan sus cuerpos al trabajo de la tierra, aún con todas las asimetrías e injusticias que también dominan a este sector, sufren la impotencia de no poder hacer escuchar sus reclamos y hacer entender sobre el sacrificio que conlleva la tarea rural, con sus complejidades y dificultades. Aquella actitud soberbia de no atender las realidades de un país rico en recursos naturales pero pobre en cultura democrática en su más profundo sentido, no hace más que generar bronca, odio y resentimiento, sentimientos que no contribuyen a construir una Nación donde todos tengan acceso a los bienes para una vida digna.

A Cristina lleguen estos mensajes y clamores, desde el llano con el hombre de campo, desde la dirigencia sectorial y gubernamental, por una construcción colectiva de un venturoso porvenir.

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