Buscan crear combustibles menos contaminantes
Fuente: Archivo El Cronista Regional

Buscan crear combustibles menos contaminantes

En el mundo existen alrededor de 800 millones de vehículos (motos, autos, colectivos y camiones) para cerca de 5.500 millones de habitantes, y se prevé en el 2030 la cifra se duplique a 1.000 millones, para alarma de muchos. La contaminación ambiental generada por semejante parque automotor ha preocupado a las más diversas agrupaciones ecologistas, que han denunciado una y otra vez el impacto nocivo que tienen los combustibles sobre la salud humana y el medio ambiente: un auto emite un cóctel de más de 1.000 gases generados por el uso de naftas que contienen componentes altamente tóxicos y, en algunos casos, cancerígenos.

Del tema se está ocupando activamente un grupo de investigadores de la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), quienes trabajan en «producir hidrocarburos no contaminantes de elevado índice de octano y de posible incorporación a las gasolinas reformuladas», lo que posibilitaría reducir los índices de contaminación ambiental sin renunciar a una buena calidad de combustibles.

«Nuestros objetivos son buscar compuestos alternativos menos tóxicos y de calidad equivalente para reemplazar aromáticos que son cancerígenos en las naftas, como el benceno y aromáticos pesados», explicó el doctor en Ciencias Químicas Javier Grau, director del proyecto «Procesos catalíticos para obtención de productos no contaminantes de alto índice de octano para la industria de los combustibles», que subsidia la UNL.

Por sus propiedades cancerígenas, el benceno es uno de los componentes de las naftas más perjudiciales para la salud. Tanto, que en los países más desarrollados se comenzó a limitar su uso y en su reemplazo se buscaron otros compuestos menos nocivos para el medio ambiente que aportan un octanaje similar, fórmula que proponen las denominadas naftas verdes o ecológicas que se comercializan en las estaciones de servicio.

«Otros elevadores de octanos que se utilizaban como aditivos y hace unos años dejaron de usarse son los compuestos con plomo, que aportan un octanaje importante pero son tóxicos, por lo tanto han sido totalmente elimininados. En su reemplazo, desde hace unos años se utilizan compuestos oxigenados, que son aditivos menos nocivos y le dan a la nafta una calidad similar a la mezcla anterior. Se ha hecho una reformulación de la nafta para disminuir los índices de contaminación sin perjudicar la calidad del combustible», indicó el docente.

Objetivos del trabajo

En ese marco, y motivados en «crear nuevos catalizadores orientados a la producción de estos compuestos, de alto índice de octano y bajo nivel de toxicidad», el proyecto de investigación busca sustituir el benceno y aromáticos pesados por tolueno, etibenceno y parafinas ramificadas, hidrocarburos que mantienen las propiedades de calidad de la gasolina y a la vez son aceptados por las normas medioambientales internacionales.

Para lograr este objetivo, el equipo propone aumentar la producción actual de hidrocarburos alternativos mejorando procesos que resulten rentables a partir de hidrocarburos excedentes de baja demanda comercial. «Por un lado, trabajamos con catalizadores ácidos, que son aptos para hacer craqueo de cortes pesados. Se trata de excedentes de las refinerías; no tienen valor y es interesante aprovecharlos y convertirlos en isómeros ramificados, que tienen alto octanaje y no contribuyen a la contaminación del medio ambiente», comienza a explicar Grau, destacando el reciclado de sustancias que no son utilizadas por las industrias y que pueden volverse esenciales para la elaboración del nuevo producto.

El porcentaje de aromáticos permitidos en las naftas ronda actualmente el 20 por ciento, la mitad de lo que conformaba los compuestos años atrás. De esos aromáticos «hay algunos que son buenos, como el tolueno. Es un aromático inofensivo; no se le han descubierto peligros y puede ser utilizado. Por eso se busca obtener un catalizador más selectivo que dé mejor rendimiento a la producción de tolueno, es decir, orientar al catalizador hacia la obtención del compuesto deseado. Eso es lo que hace un catalizador en una función química: favorece algunas reacciones frente a otras y disminuye la velocidad de producción de otros compuestos. De esa manera se está mejorando la producción de lo que realmente interesa», aclaró Grau.

Impacto en el medio

Pensando en un producto final de bajos costos y en los beneficios de la utilización de combustibles menos contaminantes, el equipo de investigación busca trabajar de manera conjunta con importantes empresas, de manera que sus logros puedan ser utilizados en la vida cotidiana. «La idea es encontrar un sistema catalítico útil que interese a la industria», manifestó Grau, al tiempo que consideró que el trabajo es «de interés para las empresas porque se utilizan cortes parafínicos que actualmente son desaprovechados».

«La universidad debe tratar de desarrollar alternativas y tecnología; creo que somos capaces de hacer algo por nuestros propios medios y no siempre depender de los centros de investigación, que tienen más presupuesto y herramientas que nosotros. Se trata de hacer algo que pueda ser de aplicación y utilidad, en el marco de un tema de interés social, y de tentar a la industria para conseguir los apoyos que necesitamos», finalizó.

Convenio con España

En el marco del desarrollo del proyecto de investigación, el Instituto de Investigaciones en Catálisis y Petroquímica (Incape), dependiente de la UNL, firmará en estos días un convenio de colaboración con el Instituto de Catálisis Petroleoquímica de Madrid, España, de manera de aprovechar las capacidades de ambos organismos y apuntar a un trabajo conjunto.

«El principal objetivo del convenio es cubrir las falencias que tiene uno y otro organismo», indicó Javier Grau, encargado de rubricar el acuerdo entre las instituciones. «El Incape está muy bien preparado para todo lo que sea prueba y análisis de catalizadores en reacción; ellos tienen mucho más aporte en equipos de caracterización para tener propiedades físicas de los elementos. Se trata de aprovechar lo que ellos tienen y lo que tenemos nosotros e intercambiar cosas», completó Grau.

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