Integración
Integración
Editorial
Redacción El Santafesino
21/01/2011
Arroyo Leyes Garay La Capital Ruta 1

Integración

El planteo de intendentes y presidentes comunales de los departamentos La Capital y Garay acerca de la necesidad de obras viales para la región, abre un nuevo capítulo en la búsqueda de la ansiada integración.

En varias reuniones, los representantes de gobiernos locales, aún del mismo color político de quienes rigen los destinos de la provincia, exigieron al gobierno de Binner inversiones concretas que se plasmen en el Presupuesto 2011.

La construcción de un nuevo puente sobre el Arroyo Leyes, la finalización de los trabajos en la Ruta Provincial Nº 62, la puesta en marcha de mejoras en la Ruta Provincial Nº 1, y la creación de una alternativa vial en inmediaciones de Arroyo Aguiar, figuran entre las prioridades.

Las comunas de la zona, a las que se sumó el gobierno de la Ciudad de Santa Fe, se han unido en un reclamo conjunto, esta vez, con firmeza, a fin de cristalizar un concepto que hasta ahora quedó en los discursos: la verdadera integración regional, con bases en la producción, la actividad comercial y el intercambio cultural.

El caso de la Ruta Provincial Nº 1 es emblemático. Un nuevo puente sobre el Arroyo Leyes no sólo es una necesidad desde el punto de vista del desarrollo, sino que se trata además de una urgencia, dado el estado de la actual estructura.

Si el gobierno de Binner pretende dejar atrás años de desinversión y falta de visión estratégica de administraciones anteriores, tiene que tener decisión política para concretar estas obras enumeradas. A sabiendas de las necesidades en materia vial en todo el territorio provincial, los proyectos citados potenciarían de manera extraordinaria un polo productivo y turístico latente.

Y esto no es sólo patrimonio de la costa santafesina, puesto que esta reserva de bellezas naturales y energías agroindustriales que se recuestan sobre la Ruta Provincial Nº 1, está integrada sin lugar a dudas con toda el área metropolitana de Santa Fe hacia el norte. No percibir esto conduciría a nuevas frustaciones, y sumiría en una mayor postergación a localidades que tienen mucho para dar.

La notable mejora en la actividad económica nacional, brinda la posibilidad de hacer esas inversiones ahora, porque además de la oportunidad, se plantean como infraestructuras imprescindibles para que el crecimiento se consolide y promueva un desarrollo genuino.

Así lo requieren el sector agrícola y ganadero, pero también la industria vinculada por ejemplo a la producción de arroz y hortalizas, con predominio en la costa, las pymes de los sectores madereros y de la construcción, y ni hablar a los emprendimientos turísticos, tanto en la zona de islas como en los ámbitos rurales como Las Colonias o San Justo.

Es el momento acertado para romper con la inercia de administraciones que sólo esperaron que el mercado genere inversiones o se lamentaron por la ausencia de ayuda económica internacional. Desde un Estado fuerte e integrador, es posible cambiar esta tendencia.

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