La era Cristina
Cristina Fernández después del triunfo Crédito: www.presidencia.gov.ar
Editorial
Redacción El Santafesino
30/10/2007
Cristina Fernández elecciones nacionales Kirchner

La era Cristina

La República Argentina acaba de consumar un hecho histórico. Tener por primera vez una mujer presidenta elegida por el voto popular. Es un cambio: hace poco más de 50 años las mujeres no tenían ni la posibilidad de votar, hoy una llega a la presidencia de la Nación.

Los argentinos acabamos de empezar un nuevo desafío: mirar hacia adelante otros cuatro años para ejercer nuestro papel de ciudadanos con verdadero sentido crítico y exigente hacia el poder gobernante, con el fin naturalmente, de alcanzar una vida mejor para todos.

Cristina Fernández de Kirchner -finalmente- acaba de empezar un camino no exento de complejidades para demostrar como anticipó en sus discursos, que el cambio recién comienza. Una argentina más, ni más ni menos, para consolidar cuatro año más de democracia, casi hasta los treinta consecutivos.

El lunes 29 de octubre el país amaneció con la noticia de la clara victoria en los comicios de la actual Primera Dama, que alcanzó casi el 45 por ciento de los votos, seguida más lejos por Elisa Carrió con casi 23 por ciento, y más atrás por Roberto Lavagna con casi 17 por ciento.

Los resultados demuestran un apoyo explícito al rumbo de la economía que presenta para la futura presidenta una serie de dificultades a resolver como la inflación, la crisis del Indec, las tarifas de servicios públicos y los problemas energéticos, entre los principales.

La otra cara de esta monera también demostrada con la adhesión a la candidatura de Cristina Fernández en todas las provincias menos Capital Federal, San Luis y Córdoba, es el conformismo de la ciudadanía ante situaciones de estabilidad como la presente, que admitase, es más genuinamente favorable que en 1995 cuando se reeligió a Carlos Menem.

Sin embargo esta visión pierde sustento cuando justamente se observa que el país cambió en muy poco tiempo en aspectos sustanciales. Hace cuatro años Argentina apenas asomaba de la peor crisis económica de su historia, y una serie de medidas económica adoptadas (cabe reconocer, con el aporte del ahora candidato Roberto Lavagna) se logró capitalizar el contexto internacional favorable y reducir -básicamente- los índices de pobreza y desocupación, con 59 meses consecutivos de reativación económica.

Las acciones positivas no sólo se adoptaron en este plano, sino también en otro relevantes, por ejemplo, con la formación de una Corte Suprema sin subordinación al Poder Ejecutivo, la declaración de nulidad e inconstitucionalidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y el avance de los procesos por violaciones a los derechos humano, la quita conseguida en la deuda pública, la cancelación anticipada de la deuda con el Fondo Monetario Internacional, los sucesivos aumentos a los jubilados, los aumentos del salario mínimo, entre los principales.

En la agenda de prioridades del futuro gobierno (como se pretende, un cambio en la continuidad o la continuidad del cambio), aparecen la distribución del ingreso, la mejora de la calidad institucional, la investigación de casos de corrupción actuales, reformas judiciales, impositiva, educativas y sanitarias profundas pensadas en función de un modelo de país a largo plazo.

No en el cuarto oscuro sino ahora es cuando comienza el rol activo de los ciudadanos.

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