La Escuela Belgrano de San Cristóbal celebró sus dulces 100
Fuente: Gentileza Escuela Nº 409

La Escuela Belgrano de San Cristóbal celebró sus dulces 100

Cuando la historia que nos involucra como comunidad es entendida sobre la base de la revalorización y la renovación con los ojos puestos en el futuro, los sentidos de pertenencia y comunión dentro de nuestro imaginario colectivo se refuerzan, recuperando ese sentimiento común -muchas veces olvidado- de reconocimiento de lo que y de dónde somos. Ese efecto positivo del pasado sobre el presente, por el ejercicio siempre recomendable de la memoria, ha sido reivindicado tras la evocación del Centenario de una de las instituciones “abuelas” de San Cristóbal, cuyo desarrollo en el tiempo lubrica la maquinaria histórica de nuestra ciudad: la escuela EGB Nº 409 “Manuel Belgrano”. Se conmemoró su 100° Aniversario durante febrero y fue celebrado en sus espaciosas instalaciones el día 10 del pasado mes, ocasión de gala que incluyó cena, baile y show musical.

Breve reseña histórica

A través del elogiable aporte de un ex alumno de la escuela (Promoción 1930) y reconocido periodista local, Enrique Giussani, podemos recuperar algunos pasajes fundamentales de la impronta labrada a través de los años por la escuela Belgrano.

Su origen está relacionado con la escuela particular del maestro Sr. Francisco Orellana en su local de la calle del mismo nombre. Nació como establecimiento de enseñanza por resolución del Honorable Consejo de Enseñanza con fecha 9 de febrero de 1903 y en 1924 pasa a ocupar la propiedad situada en la intersección de las calles Caseros y San Martín (frente a los ex talleres ferroviarios), edificación característica de la época de principios de siglo. Mientras la escuela tenía ambiciones de casa propia, la mudanza la lleva al local del ex Hotel Francés (1925) en las calles Pueyrredón y Alvear permaneciendo hasta 1930, fecha de finalización de la construcción de su edificio actual. Éste, situado en Ituzaingó y Chacabuco, se podía observar desde lejos con su techo a dos aguas pintado de rojo. Sobresalía el molino de viento y sus largas galerías daban sombra y frescura atenuando los rigores del verano, protegiendo además de lluvias, fríos y tempestades. Hoy, su viejo pero renovado edificio conserva la lucimiento de la época colonial combinado con nuevos anexos y aulas que le brindan un toque moderno.

La escuela como espacio de institucionalización de la educación y los valores, debe ser defendida y preservada. Que este compromiso asumido por el colegio Belgrano hace ya 100 años perdure por mucho tiempo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *