Las Islas Malvinas serán argentinas
Las Islas Malvinas serán argentinas
La Región
09/07/2007
diplomacia guerra Inglaterra Malvinas

Las Islas Malvinas serán argentinas

Las guerras no solucionan nada. Es más, lo empeoran todo. Alguien dijo que en la guerra y en el amor todo vale. Yo creo que ni el amor, ni los territorios pueden ser conquistados por la fuerza, pues esa conquista no será duradera y al final habrá problemas.

¿Por qué no me pareció bien la invasión a Malvinas? Pues sencillamente porque las Malvinas son parte de nuestro territorio ya desde la época de la conquista. Por tanto, les guste o no a las autoridades inglesas, las islas volverán a nuestro dominio. Pasaran 10, 50, 100 o 500 años, pero hay pruebas históricas suficiente que demuestran que las islas son argentinas. Por eso creo que fue un error invadirlas. Pienso que no es justo que mueran personas por un trozo de tierra, que al final será nuestro.

Es decir, los argentinos actuales o los del futuro recuperaremos las islas. Pero los que han muerto no recuperarán la vida. Ellos ya no podrán disfrutar de nuestra patria y de sus familias ni podrán contribuir a incrementar la población de argentinos jóvenes que seguirán reclamando las islas. La guerra sólo ha servido para que el Reino Unido tenga una disculpa que les permita retrasar, unos cuantos años más, la entrega de nuestras islas.

Tenemos que ser conscientes de que Thatcher, lo mismo que todos los que nos han metido en la guerra, van a morir como moriremos todos. Pero cuando nosotros faltemos siempre habrá argentinos reclamando lo que es nuestro y algún día se lo van a tener que dar. ¿Cuándo? Quizás cuando a la ONU, la OEA, la OTAN, y a todos esos organismos que se esconden detrás de siglas, se les caiga la cara de vergüenza al ver la injusticia que se comete con nosotros.

Creo que hay que tener paciencia y seguir insistiendo. ¿Cómo insistir? Pues como insiste un niño cuando quiere algo: incomodando. Sería bueno que en cada discurso, en cada encuentro ante organismos internacionales mostremos nuestra reclamación. Quizás deberíamos reemplazar, momentáneamente, el sol de nuestra bandera por las islas Malvinas y una leyenda que dijese: “Cuando nos devuelvan lo robado volveremos a ver el sol”. Si esa bandera fuese declarada oficial, debería ondear en todos los eventos internacionales, incluso en Londres.

Quizás para lo único que sirvió la guerra de las Malvinas fue para confirmar algo que muchos argentinos ya sabíamos desde que tenemos uso de razón: muchos de los gobiernos que se decían amigos nuestros fueron unos traidores. Todos pudimos comprobar como algunos países apoyaban a Inglaterra con su tecnología. Otros prestaban sus territorios como bases de operaciones para espiarnos. Y otros trataban de aprovecharse de la situación ofreciéndonos un apoyo militar interesado, que de haberlo aceptado, no nos hubiese servido para ganar la guerra pero nos hubiese infectado el territorio de mercenarios, pagados por personajes que gobiernan sus países con ideales políticos carentes de libertad y democracia.

Quedó probado que los argentinos no podemos usar la fuerza pues carecemos de tecnología militar propia y, además, los países que nos venden las armas nos tienen tan controlados que saben más de nosotros que nosotros mismos y así no podremos lograr nada. No somos potencia militar. No somos potencia económica. No tenemos 200 millones de habitantes o más. Además, la mayoría de lo que producimos está explotado y controlado por empresas extranjeras. Con este panorama usar la violencia es dar justificaciones al enemigo para hundirnos.

A nosotros sólo nos queda un camino: la diplomacia y en eso, si queremos, somos bastante buenos. En ese terreno es donde debemos combatir hasta que todos los pueblos sepan que el imperio británico ocupa un territorio que no es de ellos. El imperio británico presume de tener honor nosotros tenemos que procurar que quieran presumir de tener vergüenza, que es algo que les falta, por lo menos desde la época de los corsarios. Y las Malvinas son un buen ejemplo de como ellos han ejercido la rapiña a lo largo de la historia.

Como país tenemos todo el tiempo del mundo. Los que ya no lo tienen son los que murieron en las Malvinas, ellos ya no verán unas Malvinas argentinas. En cuanto a los que han sobrevivido es vergonzoso lo que les está pasando. Primero los meten en una guerra y luego algunos gobiernos los ignoran. Es incomprensible que muchos de los excombatientes se hayan suicidado o que otros tengan que andar mendigando ayudas estatales. La verdad es que no entiendo nada de todo lo malo que les ha pasado y les está pasando a los héroes de las Malvinas. Seguro que si en vez de jugarse la vida en las Malvinas hubiesen ganado el último mundial de fútbol, ahora cobrarían millones y los trataríamos como a dioses, que es lo que hacemos con ciertas estrellas del fútbol. Somos miopes en distinguir los verdaderos valores patrios. Estamos en el siglo XXI. Nosotros y los británicos, deberíamos dar ejemplo de civilización y cultura.

Autor: Carlos A. Ochoa Blanco

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