Mercosur y ALCA: las posibilidades del comercio exterior argentino
Comercio exterior en el Puerto de Santa Fe Crédito: rosario.com.ar

Mercosur y ALCA: las posibilidades del comercio exterior argentino

Con el actual régimen cambiario y la retracción del consumo interno se asoma nuevamente el comercio exterior como generador de progreso. Ante esta posibilidad encontramos dos procesos de integración.

El MerCoSur

El Mercado Común del Sur no es un mercado común. A pesar de su denominación, podemos decir que es una Zona de Libre Comercio (imperfecta) y una Unión Aduanera (imperfecta también).

Es una Zona de Libre Comercio pues los bienes que se producen en los países miembros se pueden vender a los otros miembros sin que los importadores deban pagar aranceles, ello provoca que sea más barato importar desde países miembros y, por lo tanto, más posibilidades de exportar a los países miembros. Pero es imperfecta porque hay posiciones arancelarias que siguen pagando ciertos aranceles con el objetivo de proteger algunos sectores de sus economías nacionales.

Es una Unión Aduanera por el llamado arancel externo común, es decir que cuando importamos desde terceros países cada posición arancelaria abona lo mismo, con el objetivo de proteger el comercio entre miembros y la competitividad interna de los distintos sectores. Nuevamente es imperfecta por las diferencias que persisten entre los miembros.

El ALCA

En este caso su nombre no lleva a confusiones, Área de Libre Comercio de la Américas, con lo cual denota que sería una Zona de Libre Comercio. Incluiría a casi todos los países del continente, desde los integrantes del NAFTA con su gran poder económico, hasta los pobres países de América Central. Es un proyecto de incluir a los 3 del NAFTA 31 miembros más.

Oportunidades y amenazas

Desde que tenemos el Mercosur nuestro comercio ha crecido más de dos veces con los países del bloque. He aquí la oportunidad para las PyME de nuestra región, es que exportar en estas condiciones es muy competitivo, y crece el mercado potencial de consumidores.

Una ventaja es poder importar nuestra maquinaria sin pagar aranceles, así nos equipamos para producir. Hoy difícilmente compremos algo a los EEUU, entonces vemos la importancia del Mercosur; por ejemplo, Brasil tiene el dólar a más de tres reales y posee una importante industria metal mecánica.

Luego, si producimos y exportamos nuestro producto a miembros del bloque, allí nuestro producto no aumenta su precio por aranceles, si a esto le agregamos que no abona el IVA argentino estaríamos en condiciones de cotizar aún más bajo que en el mercado interno, el problema pasa por el flete.

Pero olvidémonos de Brasil por un momento, ¿saben que con Uruguay y Paraguay el comercio se triplicó entre 1993 y 2000?. Además, sumando las balanzas comerciales con ambos países del año 2000 se obtiene un superávit mayor que el obtenido con Brasil.

Solemos cometer el error de desestimar esos números, tomemos Uruguay como una provincia que limita con Entre Ríos, pero allí podemos vender sin pagar IVA, sin los problemas ni los costos del convenio multilateral de Ingresos Brutos, y a un costo de transporte menor quizá que si vendemos a Buenos Aires.

Por supuesto que ello no soluciona el problema económico de nuestro país, pero si yo fuera gerente de una PyME santafesina lo tendría muy en cuenta.

Si se quiere sorprender más debe conocer que lo que principalmente comerciamos son Manufacturas, de origen agropecuario en gran número, pero aún más de origen industrial (más del 30% de las exportaciones del país hoy siguen representadas por este rubro).

Opuesto a todo esto aparecen amenazas para aquellos sectores en que tenemos claras desventajas, si queremos pensar rápidamente un caso que nos toque de cerca tenemos a los criadores de pollos y los productores avícolas, que se vieron muy perjudicados por el sistema productivo brasileño desde los tratados que dieron forma al Mercosur.

Desde 1999 la región pasó por graves crisis, y eso ha perjudicado al comercio internacional, dando fuertes golpes al Mercosur. Por ello es que los números dejan de reflejar el potencial del proceso de integración.

Lo importante es que generado inobjetables ventajas, que no pueden dejarse pasar en este momento, pues el comercio provoca producción y producir implica crear empleo y crecimiento. El desafío es; para nuestros representantes renegociar el Mercosur ante las nuevas condiciones regionales, y para los productores identificar tanto las oportunidades como las amenazas para sacar provecho.

Y el ALCA, ¿será ventajoso?

A primera vista puede parecerlo. Durante los últimos años ha crecido nuestro comercio con los países del NAFTA, siempre con una balanza deficitaria, aunque hoy se revierte la tendencia, principalmente por la retracción de nuestras importaciones.

De ese modo, y agregando que ahora seremos más competitivos por el nuevo tipo de cambio, tal vez nos beneficie tener un mercado potencial con tanto poder de compra como el del norte de nuestro continente.

Pero la cosa viene con “peros”.

Primer pero: también desde el norte se vendrían muchos productos, producidos a una escala que los hace más competitivos, más modernos, y con el poder de las empresas norteamericanas para invadir mercados. Esto pierde gravitación ante nuestro poder adquisitivo, que frenaría el consumo de productos importados a precio dólar.

Segundo pero: no sólo invadirán nuestro mercado, sino el resto del Mercosur, Chile, y otros países entre los que se concentran más del 40% de nuestras exportaciones, la retracción que esto provoque puede ser letal para muchas empresas exportadoras.

Tercer pero: el poder de negociación, la diferencia es obvia. Sería importante negociarlo como bloque, para equiparar un poquito las posturas.

En el caso que de las negociaciones surjan condiciones que permitan tener un Área de Libre Comercio imperfecta que proteja a los débiles de la relación en sus sectores generadores de crecimiento, se puede pensar en las posibilidades del ALCA, y puede ser muy importante conformar el bloque económico más grande del mundo. Pero sin ese requisito previo parece inviable.

Tomemos como casos la protección que imponen los EEUU en su sector agrícola, y la destrucción que hicieron del mercado de los caños que abrimos en su país con las acusaciones de dumping. Si las negociaciones tienen esos resultados podemos ir despidiéndonos de nuestras PyME.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *