Municipios y Comunas: furgón de cola de la crisis nacional
Municipios y Comunas: furgón de cola de la crisis nacional
Editorial
21/01/2004

Municipios y Comunas: furgón de cola de la crisis nacional

La crisis por la que atraviesa la Argentina, no podía dejar de impactar directamente sobre todos sus niveles de gobierno. Las acusaciones cruzadas, negociaciones, presiones y finalmente acuerdos entre la Nación y las Provincias son expresión de la puja por ver sobre las espaldas de quién caen en definitiva los costos mayores de esta crisis fiscal.

Los municipios y comunas son espectadores del desenlace de esta disputa, sin voz en la arena de discusión nacional, sufriendo directa y silenciosamente la crisis nacional y carentes de instrumentos para morigererarla.

Como tal, la situación de los M y C, no ha recibido suficiente atención por los grandes medios de comunicación, (preocupados en parte con razón) por los problemas fiscales de un Gobierno Nacional que en su búsqueda de soluciones a la crisis no ha hecho otra cosa más que profundizarla con un ajuste recesivo tras otro. El último capítulo de esta “crónica de un final anunciado” es el recorte a jubilados y empleados públicos, para garantizar que el Estado Nacional continúe puntualmente con el pago de amortizaciones e intereses de los títulos de la deuda pública.

Como el sistema tributario argentino se caracteriza por su “regresividad” (preponderancia de impuestos al consumo por sobre los de la riqueza o patrimonio) la extrema dependencia comunal de los fondos coparticipados para financiar sus gastos, ata sus destinos al devenir de la cadena nivel de actividad económica – consumo – recaudación.

Así, los fiscos locales (nuestras Comunas) se ven encerrados entre dos procesos que han minado sus recursos:

-La caída de la recaudación nacional, que disminuye los recursos coparticipados de la Nación a las Provincias y que éstas a su vez coparticipan a sus M y C (de acuerdo a sus Constituciones o Leyes Orgánicas específicas) por un lado.

-La caída de la recaudación propia del otro. La recesión que lleva más de 3 años ha minado el poder adquisitivo de los ciudadanos, en un contexto en el que la desocupación alcanza el 16% y la subocupación ronda el 20%. En este marco, los contribuyentes se ven forzados a priorizar el pago de las escandalosas tarifas de los servicios básicos (luz, agua, gas), para evitar su corte, relegando para tiempos mejores la puesta al día con las tasas municipales o los impuestos provinciales.

Así, con recursos escuálidos, sin instrumentos, poco pueden hacer los municipios y comunas (salvo en términos de mejorar la eficiencia y transparencia de su gestión, terreno éste donde hay mucho por hacer y existen marcadas diferencias entre comunas) por más cercanos que estén de las necesidades de la gente, y por más control ciudadano que pueda existir. Por el lado del Gasto, se deteriora la prestación de los servicios más característicos de las Comunas (alcantarillado, ripio, caminos, parques y paseos, poda, alumbrado, atención de la salud, comedores, etc.), que suelen tener costos difíciles de bajar, aumentando la insatisfacción de los pobladores, desalentando la participación, y por este camino limitando la posibilidad en definitiva, de que cada comunidad pueda forjar su “propio destino”.

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