Poder hegemónico
Poder hegemónico

Poder hegemónico

El justicialismo volvió a reafirmar su poder en una provincia que gobierna desde hace 20 años, gracias a la buena imagen que conserva el gobernador Carlos Reutemann y a la “milagrosa” Ley de Lemas. Algunos datos intentan explicar esto:

-El primer mandatario, volvió a realizar una elección muy buena, cosechando más del 50 por ciento de los votos en los comicios para senador nacional. Todo a pesar de ser el responsable político de una provincia con índice sociales alarmantes -desocupación, abandono escolar, desnutrición-; de las evidentes responsabilidades de los hombres de su gabinete en la disminución de los efectos negativos del fenómeno hídrico de hace unos meses; de un alto número de muertes acumulado por la represión de diciembre de 2001 en Rosario, los maltratos en las cárceles y la mencionada tragedia del río Salado, en todos los casos, con causas abiertas en la Justicia.

-Su participación abierta en la campaña electoral, con todo el aparato estatal a su disposición, como candidato a senador y promotor de otras candidaturas, volvió a ser clave para el PJ. La “buena” elección realizada por el presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Hammerly, el triunfo de Martín Balbarrey en la intendencia de Santa Fe y de Juan Carlos Mercier como senador del departamento La Capital, son ejemplos claros de la influencia del ex corredor de Fórmula Uno. ¿Sabrán los habitantes de Monte Vera, Arroyo Aguiar, Recreo, Nelson, Candioti, Laguna Paiva, Llambi Campbell, etc. que votando a Reutemann consagraron senador a Juan Carlos Mercier? ¿Lo conocen, lo recuerdan? Mercier, ¿caminará el departamento? En 1999, Reutemann levantó la mano de Marcelo Alvarez para la intendencia de Santa Fe, quien después de un pésimo gobierno, no puede caminar por las calles de la ciudad. De atreverse, literalmente correría riesgo su vida.

-La Ley de Lemas -recordemos, aceptada por el radicalismo en la década del 90- volvió a producir el milagro: Jorge Obeid vuelve a ser gobernador con algo más del 20 por ciento de los votos, aunque hay que reconocer que sus votos, “son propios”. El candidato socialista, Hermes Binner, ganó pero perdió. Y debajo de la boleta sábana, ingresaron como por arte de magia futuros diputados provinciales que la población desconoce, varios con cuestionables trayectorias legislativas.

-En un clima de incertidumbre que aún viven miles de argentinos y santafesinos, las razones de esta elección pueden empezar a entenderse mirando hacia la vereda opuesta. Resulta lógico pensar que las alternativas de poder -por ejemplo- en la ciudad de Santa Fe no eran atractivas para el electorado, muy a pesar de la tragedia de la inundación y las responsabilidades directas del gobierno justicialista.

En términos generales, el triunfo de Jorge Obeid en la gobernación y el caudal de votos que acumuló el socialista Hermes Binner, son una brisa que apenas levanta polvareda en el territorio reutemanista, donde aún persisten firmes mojones menemistas. Estos dos datos expresan al menos una intención en el cambio de rumbo que se avizora en el ámbito nacional. Sin embargo, la figura de Carlos Reutemann acumula una adhesión popular a prueba de cualquier catástrofe y permite el ingreso a ese fascinante mundo del poder a extraños, amigos, improvisados y parásitos de la política.

Es recomendable una mirada más amplia de la elección: en la región se dieron cambios de gobierno saludables que evidencian un voto más pensado, al menos en el nivel local. La lección cívica de los paivenses es el mejor ejemplo. Los vecinos de localidades de los departamentos La Capital, Las Colonias y San Cristóbal, conocen a sus dirigentes y los problemas reales de la comunidad. Superado el temor al cambio y los tiempos de madurez de cada lugar, los pueblos dan un paso adelante y apuestan al progreso, más allá del color partidario.

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