Recursos hídricos: hacia una gestión integrada
Carencia de agua potable en barrios marginados de Santa Fe Crédito: Movimiento Los sin Techo

Recursos hídricos: hacia una gestión integrada

Sólo un representante argentino estuvo presente en el primer Curso de Entrenamiento para Entrenadores en Gestión Integrada de los Recursos Hídricos (GIRH) que se desarrolló en Suiza en junio pasado. Se trató de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), uno de los 4 organismos latinoamericanos que se sumaron al encuentro, que convocó a 25 representantes de todo el mundo.

La FICH estuvo representada por su secretario de Ciencia y Técnica, Ing. Mario Schreider, quien calificó al encuentro como “muy positivo”, debido a que sirvió para “lograr una visión holística del problema, capaz de integrar disciplinas muy diferentes”.

“El objetivo del encuentro -informó Schreider- fue transferir una serie de conceptos fundamentales que no están necesariamente relacionados con la ingeniería o con alguna disciplina en particular: se trata de un enfoque integrado del manejo del agua, que abarca desde la ingeniería hasta las ciencias sociales, pasando por aspectos económicos, educativos y de salud”, manifestó.

La GIRH se creó con la intención de mejorar los procesos de formación de recursos humanos para el manejo integrado de los recursos hídricos, mediante el establecimiento de redes regionales de capacitación. A partir de allí -según el mismo razonamiento-, las soluciones deben surgir de procesos en los que cada actor participa de una manera diferente, integrando sus visiones.

“El problema del agua en el mundo no se puede mirar sólo desde una sola disciplina: es necesaria una mirada integradora”, explicó Schreider y agregó: “No hay una línea única de acción pensada de antemano: hablamos de un proceso en el que la gente tiene que contagiarse. No se trata de una idea que es transmitida verticalmente, sino de un proceso que se construye desde cada uno de los estamentos sociales involucrados: vecinales, poblaciones, agrupaciones, y también los tomadores de decisión política. Por eso se habla de gestión integrada y no dirigida”.

Qué es la Cap-net

CAP-NET es una Red Internacional de Capacitación en la Gestión Integrada de Recursos Hídricos. Surge como resultado de la Conferencia del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sobre capacitación para el sector de aguas que tuvo lugar en 1996. La Argentina está incorporada desde fines de 2002, cuando se creó la Red Argentina de Capactación y Fortalecimiento de la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos (Ar Cap Net), de la cual la FICH constituye su secretaría ejecutiva y que está integrada por otras universidades nacionales, instituciones y organismos públicos.

“La idea de CAP NET es generar instancias de entrenamiento para promover la diseminación de los nuevos conceptos relacionados con la gestión integrada de los recursos hídricos”, explicó Schreider.

Es por eso que el compromiso de la red latinoamericana es dictar un curso, de similares características, pero involucre la problemática de la región. La actividad se realizará en Lima, del 10 al 14 de noviembre próximo.

“Lo que intentamos es generar una acción de diseminación del conocimiento; que uno pueda, desarrollando actividades de este o de otro tipo, retransmitir los conceptos fundamentales del curso adaptados a la realidad de cada región: cuáles son nuestros problemas reales, con qué perspectivas los enfrentamos, cuáles son los más urgentes”, indicó Schreider.

La dimensión del problema

Nada menos que 1.000 millones de personas sufren la alta de agua potable en todo el mundo. Algunos números: en África, sólo el 58% de la población tiene acceso a fuentes de agua mejoradas, cuatro de cada diez habitantes del mundo viven en zonas con escasez de agua, y se pronostica que en 2025 no menos de dos tercios de la población mundial, estimada en 5.500 millones de personas, vivan en países con escasez grave de agua.

Ante semejante panorama, “es necesario medir las magnitudes de los problemas que tenemos”, dijo Schreider y comparó: “Fui a Suiza con el concepto de las inundaciones del Salado, y me di cuenta de que la problemática central del agua en el mundo no pasa por las tragedias, sino por la gran necesidad de agua potable para la vida. Frente a la magnitud que representa la imposibilidad de darle de beber y de comer a la gente, un desastre puntual no puede ser valorado con las mismas herramientas”.

En todos los casos, “la mirada tiene que partir siempre de un concepto participativo: debe lograrse que las estructuras de funcionamiento respondan a realidades locales sobre la base de un proyecto general”, finalizó.

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