Sistema de peajes en Santa Fe
Naturalizada la interrupción en el libre tránsito de los ciudadanos argentinos, lejano ya aquel recuerdo del cepo neoliberal impuesto en las rutas nacionales y provinciales, cristalizado un status quo por los sucesivos gobiernos, los santafesinos se encuentran ante una ínfima pero cierta luz de esperanza.
Semanas atrás, vecinos de las ciudades de Santa Fe, Santo Tomé y Sauce Viejo, protagonizaron una caravana en rechazo a la tarifa del peaje existente en el acceso al Aeropuerto pero también al sistema en sí mismo. Un reclamo que se suma al creciente malestar ya expresado por ejemplo ante las demoras en el ensanche de la Ruta Nº 1.
A la anomia social generalizada, parece oponerse en los últimos años la reacción del hombre al volante, ese ciudadano sobre ruedas que la cultura del auto impuso en las últimas décadas. La dependencia respecto del automóvil favorecida por la deficiente calidad de los servicios de transporte público y el incremento del ritmo de vida, incide directamente en el estado de ánimo cotidiano de los integrantes de esta sociedad.
El lado razonable de una forma de vida como esta, son las complicaciones que provoca la falta de planificación vial en las grandes urbes y sus aledaños, la ejecución de obras a un ritmo inferior al crecimiento del parque automotor y -como una provocación-, la imposición constante de impuestos y tarifas relativos al traslado en vehículos motorizados.
Un cambio radical en las políticas de gobierno en favor del bien común por influencia de la protesta social, sería un paso mayúsculo y quizás impensado en estos tiempos. Sería reconfortante, pero de no lograrse, alcanzaría con iniciar una instancia de reclamo público y sostenido en el tiempo que derive al menos en una mejora de la prestación de los servicios.
Los vecinos de Sauce Viejo o Santa Fe deben pagar 2,50 pesos por transitar 6 kilómetros de la Autopista Santa Fe-Rosario entre ambos distritos, canon que no sería tan irritante si la cinta asfáltica estuviese en buenas condiciones, si el sistema de iluminación no fuera tan obsoleto como el actual o si existiese señalética acorde a los tiempos que corren.
Conscientes de nuestras responsabilidades como automovilistas, sería muy interesante un cambio de conducta que nos permita torcer la inercia oficial en la materia con argumentos sólidos. Es un largo camino que vale la pena recorrer.