Sobre la motivación
Sobre la motivación
Editorial
21/01/2004

Sobre la motivación

No caben dudas sobre la importancia del motivación como cualidad innata del ser humano. Sin embargo, la cultura argentina y santafesina obligan a rescatar ciertos valores necesarios para frenar la desintegración social y -más aún- potenciar capacidades para salir del letargo en el que dormimos desde hace tiempo.

La atmósfera de desaliento y desgano, se respira cuando caminamos por las calles de cualquier de nuestras ciudades o localidades del interior. Falta de motivación, escasez de iniciativas, ausencia de proyecto, son las sombras en el horizonte de muchas personas que nos rodean, sombras en sí mismas que caminan por la vida pasando.

La reflexión está relacionada con un proyecto que lleva adelante un establecimiento educativo de la ciudad de Laguna Paiva, destinado a retener a los niños y adolescentes evitando así la deserción escolar. “Es un proyecto muy importante que salió entre los mejores 50 del país, y dentro de la provincia junto a 19. Nos sentimos muy orgullosos (…) “El Plan de Retención consiste en motivar a los chicos, a través de distintas actividades, con un trabajo fundamentalmente de los docentes, para que mejore la retención dentro de la escuela. La más importante fue escribir una monografía, hacer un reglamento interno del establecimiento, un reglamento de convivencia, proyectos cortos de distintas áreas. Esto es un estímulo total para todo el personal, alumnos y padres que colaboraron”.

La descripción de uno de los docentes encierra componentes útiles para producir un cambio cultural necesario. Motivación, estímulo, participación, convivencia. Palabras que son acciones. Que deben ser acciones tanto en el ámbito educativo como en cualquier otro. Nuestra sociedad está golpeada pero también adormecida. Cansan los políticos, entonces no soportamos la política. Angustian el desempleo y la pobreza entonces crece la marginación y la violencia. Agota la falta de oportunidades, entonces vence el desgano. Indigna la injusticia, entonces fallamos. “Todo está mal” es una frase usual, entonces escondemos la cabeza como el avestruz y esperamos que los cambios lleguen solos. O hacemos lo que no debemos porque muchos lo hacen, o no hacemos porque nadie hace nada, o prometemos y no cumplimos porque otros no cumplen.

El desprecio por el mérito deber ser uno de los mayores males que sufrimos en este momento. Entonces, si no hay mérito, no hay compromiso, no hay voluntad, no hay esfuerzo, no hay autoexigencia. No pensamos ni en superarnos a sí mismos, entonces menos pensamos en el crecimiento conjunto. Y esto conduce por otro carril al del “sálvese quien pueda”. Es paralelo pero está más relacionado con la falta de expectativas de los hombres y mujeres que piensan que “ya nada puede hacerse para cambiar. Está todo mal”. Otra vez. Y así.

Por lo tanto, esta sociedad despersonalizada, deshumanizada, apresurada por el éxito inmediato, por los resultados, por las ganancias económicas, por el avance tecnológico sin el progreso humano y social, no sólo asiste a la lucha del sálvese quien puede sino a un estado de depresión de consecuencias diversas, ligadas a los excesos por un lado, y a la comodidad o a la autoexclusión por otro.

La aparente paz social de una democracia devaluada donde todo vale, crea entonces un ámbito propicio para conductas corruptas, especuladoras, mediocres o sólo holgazán. Muchos no mueven un pelo por nadie. Muchos no se comprometen. Y muchos más no se juegan por lo que sienten ganas de hacer o cambiar, pero no actúan por miedo o falta de decisión.

No se trata de una lectura parcial de la realidad. No se trata de una visión pesimista. Sólo se trata de un llamado de atención que cabe también para quienes estamos en este proyecto. No dudemos en alentar a quien lo merece, no dudemos en premiar el esfuerzo y la cooperación. No dudemos en cambiar si sentimos que debemos cambiar una situación injusta. No dudemos en ser en lugar de parecer. No dudemos de dudar, pero no tengamos miedo. La única esperanza de producir un cambio en esta realidad que repensamos a diario está en la comunidad, en la cultura, en la concientización para la acción. En pensar en cambiar y … cambiar.

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