Un mejor ambiente, para más leche
Fuente: El Santafesino

Un mejor ambiente, para más leche

Durante la Tercera Jornada Leche Santa Fe, realizada en la Sociedad Rural de Las Colonias, el mejoramiento tranqueras hacia adentro fue uno de los temas principales del evento al que asistieron más de 250 productores y profesionales del sector.

Para el ingeniero Miguel Taverna, coordinador del Programa Nacional de Lechería del INTA, mediante el trabajo realizado en todas las cuencas lecheras, denominado “Menos estrés, más plata”, les explicó a los productores la necesidad de mejorar y transformar las instalaciones y el manejo para limitar las pérdidas producidas por las altas temperaturas.

“En números, esto significa una pérdida de 300 millones de pesos por verano, ya que las altas temperaturas generan estrés en las vacas porque sus cargas calóricas son mayores que su capacidad para disiparlas”.

Taverna agregó que desde octubre hasta marzo, en las zonas productoras de leche ocurren, en promedio 11 olas de calor de 5 días de duración cada una, “si no se toman las medidas necesarias, las altas temperaturas pueden afectar al rodeo y generar grandes pérdidas económicas”, apuntó.

Las consecuencias principales del estrés calórico son una menor producción de leche, con un deterioro importante en los porcentajes de grasa y proteína, además de pérdida de peso y de condición corporal, deterioro de los índices reproductivos, y mayor riesgo de enfermedades.

Para evitar esta situación el especialista expresó que ante una mayor productividad del sistema, habrá un mayor impacto económico. “Por eso, es imprescindible en el marco de un proceso de intensificación sustentable”.

Por su parte el Médico Veterinario, Carlos Sola, consultado por El Santafesino se refirió a los otros factores que producen estrés en los animales. “El estrés calórico es claramente perjudicial para la producción de leche y la fertilidad, pero también se suman factores como el maltrato o mal manejado del rodeo que se traduce en una menor producción. Es cuestión de convencer a trabajadores de que las maniobras más frecuentes en corrales y mangas, que incluyen pechazos de caballos, golpes con rebenques, torceduras de colas, y garroneos de perros, son costumbres que deben erradicarse, para no perjudicar aún más a los animales y en consecuencia la producción lechera”.

En tanto la ingeniera del INTA Rafaela, Miriam Gallardo, aseguró que existe un paquete tecnológico tendiente a minimizar las pérdidas producidas por el estrés calórico. Gallardo habló de minimizar las pérdidas, ya que el verano es una estación problemática no solo en nuestro país sino a nivel mundial.

“Este es un problema que cada vez se acrecienta mas en animales que producen más leche. Las tecnologías que disponemos combinan el confort del animal con los cambios en el comportamiento del mismo”.

La ingeniera manifestó que desde las 9 de la mañana hasta las 5 de la tarde cuando el calor es más intenso los animales deben contar con de muy buena sombra ya sea artificial o natural. “Debe haber 3 metros cuadrados de sombra por animal, si existe menos los vacas se van a hacinar y va a comenzar el disconformismo que lleva la estrés”.

En días de calor el animal en pastoreo a las 9 de la mañana ya pierde el apetito y en lugar de buscar comida busca sombra”, aseguró Miriam Gallardo INTA Rafaela.

Cuando el animal tiene estrés calórico debe disponer de pisos limpios y muy bien drenados. Además de excelente disponibilidad y calidad de agua, para beber a voluntad. Una vaca en verano llega a ingerir no menos de 100 litros de agua por día.

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