Un país sin universidades
Un país sin universidades

Un país sin universidades

En lo que muchos funcionarios universitarios no dudaron en denominar “una medida histórica”, se llevó a cabo en todo el país un cierre simbólico de las casas de altos estudios nacionales. Con un altísimo acatamiento -30 de las 36 universidades públicas- la jornada se implementó de distintas maneras de acuerdo a lo propuesto por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).

La inédita propuesta del CIN surgió a partir de la sistemática falta de respuestas por parte de la cartera educativa nacional ante los sucesivos reclamos por demoras en el envío de los fondos, subejecución de las partidas y el magro presupuesto destinado al sistema universitario nacional. Además, la protesta se precipitó después que el presidente Duhalde y sus ministros firmaran el decreto 453 a partir del cual se recortan 57 millones de pesos del presupuesto aprobado por el Congreso de la Nación, de los cuales, 7 millones se redistribuirán entre las universidades de Lanús y Tres de Febrero.

Consultado sobre el tema, el rector de la UNL, Ing. Mario Barletta recordó que “el Estado Nacional mantiene una deuda de 400 millones de pesos con las universidades públicas, lo que perjudica el normal desarrollo de las actividades universitarias y tiene un impacto directo en la formación de los profesionales y científicos que el país necesita para su desarrollo”. En tal sentido, Barletta agregó que “la medida la tomamos por la precariedad de la situación presupuestaria de las universidades nacionales, los sucesivos y sistemáticos recortes y retrasos en el envío de fondos, la subejecución de fondos y el decreto 435 que firmó el presidente y desvía fondos aprobados por el Congreso”.

En todo el país

En este marco, la decisión de cerrar las universidades fue aceptada por la comunidad universitaria en su conjunto. Docentes, no docentes, estudiantes, graduados y funcionarios a lo largo y a lo ancho del país entendieron que el cierre simbólico “se trata de una manera de mostrar a la sociedad qué es lo que va a suceder si la educación pública argentina sigue siendo abandonada y manoseada como hasta el momento”.

En Santa Fe, la Federación Universitaria del Litoral (FUL) realizó un acto por la tarde en la explanada del Rectorado de la UNL que terminó con un recital ante más de 300 personas. Por su parte, el Centro de Estudiantes de Ingeniería Química organizó una clase pública en la calle frente al edificio de la facultad. Otra de las actividades destacadas fue la realizada por el Jardín Maternal La Ronda -dependiente de la UNL-, cuyas autoridades cubrieron el frente del edificio con plástico negro, simbolizando el total abandono de la educación en nuestro país.

Por su parte, la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) organizó una marcha desde la Plaza Houssay -que pasó por el ministerio de Educación de la Nación- hasta el Rectorado de la Universidad de Buenos Aires (UBA). En tanto, la Universidad Nacional de Rosario (UNR) adhirió al paro simbólico pero no se suspendieron ni las clases ni los exámenes. Los estudiantes -junto a los docentes y no docentes- elaboraron un documento con las autoridades de la Universidad que será presentado la próxima semana en el seno del CIN. Además, se repartieron volantes, se colgaron pasacalles y algunos docentes destinaron tiempo de sus clases para debatir con los jóvenes la problemática educativa nacional.

En Córdoba, al igual que en casi todo el país, no se llevó a cabo ningún tipo de actividad académica. Sólo los hospitales dependientes de la casa de altos estudios prestaron sus servicios.

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