“Debemos estimular las oralidades familiares”
"Debemos estimular las oralidades familiares"
Dossier
21/01/2004

“Debemos estimular las oralidades familiares”

-¿El apoyo a la educación y particularmente a la lectura por parte de Ecuador debe sorprender o se trata de una política que se viene desarrollando desde tiempo átras?.

-Desde que estuve hace 9 años los proyectos de lectura son primarios. Con esto no quiero decir que todo el mundo lea cantidades sino que están preocupados por la problemática de la lectura, van a hacer cosas y están haciendo. Esta es una muestra. Es decir que en ellos es una preocupación constante pero ahora se desarrollará con un proceso que permitirá medir nuevamente cómo la gente se involucró en todo esto.

-Es notable el interés de la población por estudiar y progresar.

-Poseen un afán permanente de ser mejores. Es la idea que tengo acerca de toda la gente que trabajó conmigo. Un afán de crecer, de ser más. La cantidad de alumnos que tienen las universidades es una muestra de ello. Cabe aclarar que en todas las universidades se paga una cuota mínima, también en las estatales y nadie dice nada. Digamos que están inquietos, quieren. Si estamos hablando de 11 mil alumnos en la Facultad de Filosofía y Letras de una universidad damos una muestra de que son muchos los que estudian. Tenemos que pensar entonces que Ecuador está motivado, todo el mundo estudia.

-Su experiencia le permitió comprobar que más allá del prestigio y status que dan los títulos académicos, las personas mantienen una personalidad agradable.

-En lugares como la Universidad de Guayaquil donde trabajé con gente tan preparada, comprobé que todos “son gente” como se dice comunmente. Tienen muchos títulos pero no dejan de ser personas comunicativas, sonrientes, partícipes, activas y dinámicas. Y esto es lo que comprobé en todos los estamentos de la cultura ecuatoriana. Además la seguridad de ser ecuatorianos y americanos. Son ellos y están orgullosos de serlo. Crecen, se desarrollan, se vinculan con naturalidad.

-¿Cómo se encuadra la oralidad en ese contexto?.

-Hay un deseo de ser mejores. Hablan con ese tono que invita a hablar con ellos. Es un tono que mezcla español y americano, además el trato es mucho más castizo que nosotros, utilizan el “tu”. Eso da pautas de que todos están hablando así y todos usan bien el idioma. Por supuesto que tienen sus modismos y regionalismos que eso también es muy rico. Es decir que la oralidad es mucho más sabrosa. Entonces a mi me tocó estimular el desarrollo de eso en los niños. Por eso hablamos de literaturas familiares en lugar de hablar de literaturas infantiles porque parece que con esta denominación disminuimos la literatura. La literatura básica es la FAMILIAR para poder después tener una literatura auténtica, pura y desarrollada desde esa base expresiva.

-¿Cómo está Argentina en ese sentido?.

-En Argentina queremos ser más europeos, pero no lo somos, entonces no somos tampoco argentinos y en definitiva no sabemos lo que somos. Y no ejercitamos el desarrollo de las oralidades familiares que representan las tradiciones familiares. Esto es el cancionero, los refranes, los cuentos, las leyendas, los mitos, el habla expresiva, la lengua oral, comunicacional, que debe ser auténtica y segura para permitir la participación de todos.

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