Agradecimiento de la intendenta de Esperanza
Fuente: Municipalidad de Esperanza

Agradecimiento de la intendenta de Esperanza

En especial, Ana María Meiners saludó a todas las jóvenes Reinas de los frutos de la tierra que acompañan esta nueva edición de la Fiesta Nacional de la Agricultura. También destacó la presencia de una bella joven esperancina, Virginia Wintterlin, actual Reina Nacional del Girasol, principal producto agrícola de la localidad de Carlos Casares en la provincia de Buenos Aires.

La intendenta agregó que, “como todos ustedes saben, diversos distritos bonaerenses se encuentran sometidos a las inclemencias climáticas y Carlos Casares sufre una de las peores inundaciones de su historia. Sin embargo y a pesar de las difíciles circunstancias que nuestros hermanos atraviesan, se han esforzado para que Virginia los represente. Vaya entonces para todos los habitantes de Carlos Casares, nuestra solidaridad y profundo agradecimiento por hacer posible esta participación”. “Quería hacer esta obligada referencia y reconocimiento a quienes, en la actualidad, tienen el temple necesario para enfrentar este tipo de situaciones que en principio parecen insuperables”, remarcó Meiners.

Además, la intendenta, realizó un justo homenaje a la memoria colectiva de quienes protagonizaron nuestra epopeya gringa, ya que en ese sentido -sobre adversidades y sacrificios- el propio pasado tiene mucho para contarnos. Esperanza es la Primera Colonia Agrícola Organizada del País, y cumple hoy 156 años de vida con una sociedad que tiene la impronta de quienes la construyeron, que representa su capital comunitario más valioso: la cultura del estudio, del trabajo, y del esfuerzo compartido.

Un poco de historia

Para los que no la conocen, la historia de la ciudad de Esperanza comenzó en 1856 cuando un grupo de familias europeas arribaron a estas inhóspitas llanuras, en el marco del proyecto político que a mediados del siglo XIX se propuso transformar el modelo productivo del país pastoril.

Durante el primer semestre de ese año, llegaron de manera sucesiva seis barcos a la Argentina, trayendo a quienes fueron los primeros colonos de estas tierras. El último de ellos, que hizo su arribo a Buenos Aires el 11 de mayo era el velero Packet de tres mástiles… que embarcó 220 personas en Amberes: 138 adultos, 76 niños y los tripulantes.

Ese barco apenas medía 30 metros de largo y 6 metros de ancho y allí viajaron durante diez semanas por el mar, inmigrantes con apellidos que perduran en Esperanza hasta nuestros días: OSTERTAG, HARTMANN, CHATELAIN, MARTI, SENN, NUSSBAUM, USPRUNG, MEYER, BERLINCOURT y tantos otros.

Luego remontaron el Paraná en una embarcación propulsada por ruedas de paletas. A principios de junio los recibe finalmente el comandante Reyes del Cantón de Iriondo -en el actual barrio La Orilla-. En parajes desconocidos y en pleno invierno, comenzaron a levantar sus ranchos en las parcelas asignadas. Cada familia recibió cuatro bueyes, dos caballos y modestas cantidades regulares de harina para alimentarse.

A pesar del apoyo oficial, que sin duda salvó del desastre a la Colonia, los comienzos fueron duros y dolorosos. Faltaba de todo y a menudo hasta la comida, provista únicamente por la caza. Los animales salvajes, los incendios, las sequías y sobre todo las langostas, por tres años consecutivos destruyeron las cosechas, después de una primera que había sido satisfactoria.

A pesar de todo, la mayor parte de los colonos se resistió a partir. Organizaron la administración con un juez de paz -un colono suizo asistido por dos suplentes de lengua francesa y alemana respectivamente-, además de dos administradores designados por el gobierno nacional.

Recién partir del quinto año, las cosechas mejoran y para entonces hay más de 25 mil árboles frutales plantados por esos colonos, que fueron los pioneros de la agricultura intensiva y extensiva, tanto de cereales como de muchos productos de huerta, incluso la papa.

A su acción se debe, sobre todo, que en 1878 el presidente Avellaneda pudiese anunciar con la satisfacción más profunda la exportación de las primeras partidas de cereales a Europa. También fueron los impulsores de la industria láctea intensiva y la manteca que fabricaban comenzó a tener gran demanda en Santa Fe.

Luego el gobierno transformó al poblado en municipalidad de pleno derecho que eligió su primer concejo municipal el 26 de mayo de 1861. Y al año siguiente, en una fecha histórica, el 29 de diciembre, las autoridades hicieron entrega a cada colono del título de propiedad correspondiente a su concesión.

Un cronista de entonces destacaba que “la Argentina entregaba por primera vez en propiedad una porción de su tierra a la familia que directamente la trabaja, sin preguntar por su raza, nacionalidad, idioma o convicción religiosa sino sólo por su honestidad y laboriosidad».

Con los años el poeta José Pedroni escribiría admirado: “Hoy nadie llegaría… Pero ellos llegaron…”.

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